En toda buena comunicación es imprescindible que haya una buena escucha activa. Habitualmente nos empeñamos en cuidar nuestra oratoria, para que nos comprendan bien los demás y atiendan a lo que decimos. Sin embargo, el saber escuchar, es igual o incluso más importante para que exista un diálogo efectivo y de calidad.
El acto de escuchar, muchas veces, lo confundimos con el de oír, y aunque son totalmente diferentes, apenas nos damos cuenta de si estamos escuchando o simplemente estamos oyendo lo que nos dicen. Escuchar es mucho más complejo y requiere de una gran habilidad, que por supuesto, podemos ejercitar.

¿Sabes diferenciar cuanto estás oyendo de cuando estás escuchando? La escucha activa, no supone solamente escuchar las palabras que emite la persona con la que interactuamos. En la comunicación intervienen muchos más elementos que debemos tener en cuenta. Uno de los principales fallos que cometemos es creer que sabemos escuchar, y de esa manera no nos esforzamos por aprender a escuchar de verdad.
- Se llega de una forma más profunda a la persona con la que estás manteniendo el diálogo.

NO estamos haciendo una buena escucha activa cuando:
- Interrumpimos a la otra persona.
A todas las personas nos gusta sentirnos escuchadas, aunque, lamentablemente, pocas veces sucede. Si en vez de ponernos en la actitud de exigencia para que nos escuchen, aprendemos nosotros mismos a escuchar, estaremos al menos dando ejemplo. Puesto que caemos en el error y la queja de pretender que sean los demás quienes nos escuchen, sin haber aprendido nosotros mismos a escuchar.
Una buena comunicación se establece mejor con dos personas que han aprendido a escuchar de una forma activa. Esta es la mejor manera de que haya reciprocidad y entendimiento. La escucha activa no es una habilidad innata, es algo que se aprende, y por supuesto al igual que todo, requiere de compromiso y esfuerzo.

Puedes ejercitar la escucha activa cada vez que alguien necesita contarte algo, también puedes provocar que esto suceda, preguntándole a alguien cómo le ha ido su día y que te cuente lo que ha vivido. En definitiva, interesándote por otra persona y por lo que tenga que decir.
- Procura cuando estés escuchando, resumirle lo que has escuchado, lo que más te ha llamado la atención, y en definitiva, mostrarle que has prestado atención.
Si aprendes a escuchar de una forma activa tus relaciones se verán fortalecidas. Habitualmente surgen muchos malos entendidos, enfados, disputas y confusiones debido a que no existe una buena comunicación. Hay que saber que esto es evitable, y las discusiones acaloradas que no te llevan a ninguna parte puedes frenarlas, adquiriendo una mayor habilidad para comunicarte. Practica la escucha activa y mejorarás tus relaciones personales.
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