Lleva tres meses intentando meditar y cada sesión termina con la espalda destrozada y la mente más dispersa que al principio. La culpa no es tuya: probablemente tu postura está saboteando todo el proceso. Algo tan simple como dónde y cómo colocas el cuerpo puede ser la diferencia entre una práctica transformadora y una experiencia frustrante.
La posición correcta no solo previene dolores y lesiones, sino que además facilita que tu mente se calme de verdad. Cuando el cuerpo está cómodo y bien alineado, tu atención puede enfocarse en lo que importa: tu respiración, tus sensaciones, el presente. Es como tener los cimientos adecuados antes de construir una casa.
Aquí te mostramos todo lo que necesitas saber sobre las posturas fundamentales, cómo adaptarlas a tu cuerpo y qué errores evitar para que tu práctica sea sostenible desde el primer día.
Descubre qué hace que una posición sea realmente efectiva para meditar y cómo reconocer cuándo tu alineación no es la ideal.

Aquí verás cómo la forma en que te sientas influye directamente en tu capacidad para mantener la atención plena y reducir la ansiedad.

Un repaso detallado sobre cómo proteger tu espalda mientras meditas, incluso si pasas horas sentada al día.

La meditación no tiene por qué ser incómoda ni complicada. Con la postura adecuada y un poco de paciencia, descubrirás que tu práctica se profundiza naturalmente y los beneficios llegan mucho más rápido.