La sepsis es la presencia ya sea posible o documentada de una infección, acompañada de manifestaciones del síndrome de respuesta inflamatoria generalizada; esta es una condición grave que conlleva a un deterioro progresivo de todas las funciones orgánicas, por tal motivo la sepsis puede llegar a ocasionar la muerte si no se trata de manera adecuada y a tiempo.
Criterios para decir que estamos ante una sepsis:
En vista de que la sepsis es una patología sistémica, que ocasione disfunción multiorgánica, va a tener muchas formas para manifestarse:
Generales:
Inflamatorios:
Hemodinámicos:
Disfunción orgánica:
Perfusión tisular:
Todos los descritos anteriormente son criterios de una sepsis, sin embargo, la misma puede progresar a una sepsis grave o incluso peor a un shock séptico, cada uno de dichos estados también tienen otros criterios para poder diferenciarlos unos de otros, como se muestra a continuación:
Sepsis Grave:
Esta es la sepsis a la cual se le suman la disfunción orgánica inducida por ella o hipoperfusión tisular (representada por hipotensión arterial, lactato elevado u oliguria). Los siguientes son criterios para sepsis grave:
Shock séptico:
Este es un estado caracterizado por hipotensión arterial atribuible a una sepsis, la cual persiste a pesar de la reanimación apropiada con fluidos.
Causas de sepsis:
Como ya se dijo anteriormente, la sepsis es ocasionada por una infección, la cual puede ser de cualquier tipo y esta puede estar dada por un solo agente etiológico o ser polimicrobiana, entre las infecciones que causan sepsis con más frecuencia tenemos:
También, es importante tener en cuenta, que en un individuo inmunocompetente, no debería producirse una sepsis, ya que su sistema inmune sería apto para combatir la infección, por lo que más de la mitad de los pacientes que desarrollan sepsis tienen una enfermedad de base que provoca cierto grado de inmunodeficiencia como la diabetes mellitus, una enfermedad pulmonar obstructiva crónica o un cáncer, haciendo que esté más predispuesto para el desarrollo de la sepsis.
¿Por qué se produce una sepsis?
Primero, se conoce que la sepsis tiene una patogenia compleja, en donde las características más importantes son la inflamación, alteraciones de la coagulación y la fibrinólisis, estas tres contribuyen en el progreso de la enfermedad, siendo la coagulación intravascular diseminada y la trombosis microvascular un factor primario que conduce a disfunción orgánica y posteriormente a la muerte.
Para entender mejor cómo es el proceso que da origen a una sepsis, debe conocerse qué ocurre fisiológicamente en el organismo en respuesta a una infección.
Inflamación:
Esta es la primera respuesta por parte del organismo frente a la infección, lo que induce un estado proinflamatorio, favoreciendo la producción de mediadores proinflamatorios como el factor de necrosis tumoral, interleucina-6, entre otros; esto se produce con el objetivo de reparar los daños existentes en el organismo y prevenir que haya un mayor deterioro, posteriormente para contrarrestar la acción de dichos mediadores, el organismo produce una respuesta anti-inflamatoria como compensación para así reducir la inflamación inicial.
En la sepsis:
No se produce la respuesta anti-inflamatoria, por lo que el organismo libera en exceso mediadores inflamatorios, provocando así una respuesta inflamatoria masiva, confundiendo la respuesta normal del organismo y causando daño tisular y por consiguiente capilar, por último al daño orgánico.
Coagulación:
Muchos de los mediadores liberados que tienen acción contra la infección, también promueven la coagulación. Cuando hay un daño tisular, el cual ocurre por la inflamación previa o incluso por daño directo ocasionado por la bacteria, los factores de coagulación van a activarse al entrar en contacto con dichas superficies expuestas, se activa la cascada de coagulación, cuyo resultado final es la producción de trombina, la cual va a convertir el fibrinógeno en fibrina para así formar el trombo, que bloquea el vaso sanguíneo lesionado previniendo la hemorragia posterior.
En la sepsis:
En vista de los grandes daños ocasionados por el proceso inflamatorio, el organismo va a activar la cascada de coagulación en exceso para intentar reparar el daño tisular, produciendo grandes cantidades de trombina, que luego al convertir el fibrinógeno en fibrina, la misma se deposita en la microcirculación, originando una trombosis microvascular que llevará a hipoxia tisular y al fallo orgánico.
Fibrinólisis:
Por último, el organismo produce una respuesta para degradar el fibrinógeno y los trombos formados como consecuencia del proceso de coagulación, esta respuesta es la fibrinólisis, cuando esto concluye el cuerpo produce una respuesta antifibrinolítica con el fin de controlar la fibrinólisis, dado por el inhibidor del activador de plasminógeno I y el inhibidor de fibrinólisis activado por trombina.
En la sepsis:
Aumenta la actividad del inhibidor del activador de plasminógeno I y hay descenso de los niveles de plasminógeno, esto ocasiona que la fibrinólisis esté suprimida, mientras que la coagulación sigue activa.
Manifestaciones clínicas de sepsis:
Las manifestaciones clínicas de la sepsis se presentan como consecuenica de la respuesta del huésped frente a una infección, la cual no pudo ser controlada por los mecanismos de defensa normales del organismo. Entre las manifestaciones más comunes destacan:
Diagnóstico de sepsis:
El diagnóstico de una sepsis es esencialmente clínico, aún así deben realizarse distintas pruebas de laboratorio para certificarla y evaluar el estado paraclínico del paciente.
Marcadores séricos:
Ninguno de los que se mencionen a continuación tiene la especificidad suficiente para establecer un diagnóstico específico de sepsis, sin embargo, resultan muy útiles en la práctica médica porque ya al sospechar de la presencia de una sepsis, con estos marcadores estaríamos más seguros:
Pruebas complementarias:
Pruebas de imagen:
Tratamiento de sepsis:
El tratamiento está dirigido a controlar todas las alteraciones producidas por la sepsis y por supuesto la infección que la originó, por tal motivo el tratamiento de la sepsis se divide en tres partes fundamentales:
Sintomático:
Cuando se presente hipoperfusión ocsionada por hipotensión arterial o por acidosis láctica, entonces debe comenzarse inmediatamente con las medidas de soporte. Los objetivos que esperan lograrse con el tratamiento sintomático son:
Fluidoterapia:
Siempre, antes de utilizar cualquier tipo de fármaco, primero se va a utilizar la hidratación parenteral como medida terapéutica de entrada. Con:
Hemoglobina menor a 7 gr/dL, se debe transfundir concentrado globular.
Menos de 5000 plaquetas, transfundir plasma fresco congelado.
Fármacos Vasopresores:
Estos están indicados única y exclusivamente cuando no se haya podido remontar la tensión arterial media aplicando las medidas previas. Los fármacos que pueden usarse son:
Fisiopatológico:
Este tratamiento está dirigido a controlar la respuesta fisiopatológica del organismo al originar una sepsis.
Actuación sobre la inflamación:
Se utilizarán corticoides, específicamente hidrocortisona cuando haya inestabilidad hemodinámica, por vía endovenosa y en perfusión continua a dosis de 200-300 mg en 24 horas.
Actuación sobre la coagulación:
Se administrará proteína C humana recombinante cuando el paciente con sepsis se encuentre en gran riesgo de morir, ya que la misma tiene propiedades anticoagulantes, fibrinolíticas y antiinflamatorias.
Etiológico:
Es decir, tratar la infección que desencadenó la sepsis, este tratamiento es empírico y debe iniciarse dentro de la primera hora desde que se empezó a manifestar la sepsis, con la cual deben cubrirse todos los microorganismos probables, posteriormente cuando se tengan los resultados de los distintos cultivos, la antibioticoterapia pasará a ser específica.
En pacientes inmunocompetentes:
En pacientes neutropénicos:
Paciente esplenectomizado:
Manejo sistematizado de la sepsis:
A continuación, esquematizaré paso a paso, las múltiples medidas que deben aplicarse en un paciente con sepsis y que al hacerlas de manera correcta, podrían salvar su vida.
1.- Reanimación inicial:
Durante las 6 primeras horas de un paciente con sepsis, los objetivos que deben alcanzarse con el tratamiento son:
2.- Detección sistémica de la sepsis:
En este punto, se deben identificar cuáles pacientes que se encuentren gravemente enfermos, es probable que desarrollen sepsis y estar preparados para brindarles la atención necesaria.
3.- Diagnóstico:
4.- Antibioticoterapia:
5.- Control de la fuente:
Es importante reconocer cuál es el foco infeccioso y tratarlo lo más pronto posible.
6.- Fluidos:
7.- Vasopresores:
8.- Corticoesteroides:
Sólo cuando el paciente no logre estabilizarse con la administración de fluidos ni de vasopresores.
9.- Hemoderivados:
Sólo se utilizarán las transfusiones de hemoderivados cuando:
Concentrado globular:
Hemoglobina menor a 7 g/dL.
Plasma fresco congelado:
A pesar de que la sepsis es un cuadro grave, es controlable y con la aplicación de las medidas necesarias para su manejo el paciente puede tener una recuperación completa, sin embargo, lo más esencial en los pacientes con sepsis es evitar que el cuadro avance hasta un shock séptico que es aún más grave y difícil de tratar.
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