La tendinitis es la inflamación del tendón, los tejidos fibrosos que unen los huesos con los músculos. Esta dolencia surge principalmente por esfuerzos repetitivos en la misma zona, causando sobrecargas y desgaste de las fibras tendinosas.
Aunque la tendinitis puede afectar cualquier tendón del cuerpo, es más común en hombros, codos y muñecas. La tendinitis de hombro es una enfermedad crónica y degenerativa que afecta especialmente a deportistas como escaladores, tenistas y nadadores.
Notarás dolor de hombro cuando intentes levantar los brazos sobre la cabeza o hagas fuerza con ellos. El dolor puede ser leve al principio, pero empeora con movimientos repetitivos y actividades cotidianas.
Los esfuerzos repetitivos son la causa principal de esta inflamación tendinosa. El envejecimiento también aumenta el riesgo, ya que los músculos y sus fibras pierden elasticidad con el tiempo.
Además de los deportes, otros factores como la mala postura, movimientos bruscos o cambios súbitos en la intensidad del ejercicio pueden desencadenar tendinitis.
Existen ejercicios y masajes que puedes practicar tú mismo en casa para mejorar la tendinitis de hombro. Estos tratamientos caseros complementan el seguimiento médico y ayudan a reducir la inflamación.
Realiza movimientos circulares suaves en la zona del hombro con los dedos o la palma de la mano. Dedica entre 5 y 10 minutos a cada sesión, presionando firmemente pero sin causar dolor.
Realiza rotaciones lentas del hombro hacia adelante y hacia atrás. Haz entre 10 y 15 repeticiones en cada dirección, moviendo solo la articulación del hombro sin forzar.
Cruza el brazo afectado sobre el pecho y sostén el codo con la mano contraria. Mantén la posición durante 20-30 segundos y repite 3 veces en cada brazo.
Una vez disminuya el dolor, realiza ejercicios suaves de fortalecimiento con bandas elásticas. Aumenta gradualmente la resistencia, evitando movimientos que causen molestia.
Si el dolor persiste más de dos semanas, se intensifica o limita tus actividades diarias, consulta con un fisioterapeuta o médico. El diagnóstico profesional asegura un tratamiento adecuado y evita complicaciones.
Recuerda que estos ejercicios y masajes son complementarios al tratamiento médico, no lo sustituyen. Cada persona es diferente, así que adapta la intensidad según tu tolerancia al dolor.