EL MEJOR TRATAMIENTO TENDINITIS ROTULIANA CON FISIOTERAPIA AVANZADA

En Clínica San Javier somos fisioterapeutas especialistas en la tendinitis rotuliana. Es una lesión por sobrecarga del tendón rotuliano, la banda de tejido que conecta los músculos de la rótula con la tibia. El tendón rotuliano trabaja con los músculos de la parte frontal del muslo para extender la rodilla de modo que puedas dar patadas, realizar carreras y pegar saltos.
La tendinitis del tendón rotuliano ocurre, con mayor frecuencia, en corredores que aumentan la intensidad o la duración de sus carreras de manera repentina. También es frecuente entre las personas de mediana edad que practican deportes de fondo solo los fines de semana.
La mayoría de los casos de tendinitis rotuliana pueden tratarse con cuidados relativamente simples en el hogar bajo supervisión del fisioterapeuta. Las estrategias de cuidado personal, por lo general, son necesarias para prevenir episodios recurrentes.
Los casos más graves pueden provocar desgarros en el tendón (roturas) que pueden requerir reparación quirúrgica.

El dolor asociado con la tendinitis rotuliana, habitualmente, comienza con un dolor leve después de correr o practicar otro deporte. Después de correr durante un período largo y prolongado, jugar al futbol (dar patadas) o saltar, pueden aparecer otros episodios más graves.
También podrías sentir un dolor ligero o rigidez, especialmente durante la mañana, que en general mejora con la actividad leve.

La tendinitis rotuliana es causada por someter a tensión repetitiva o intensa al tendón rotuliano, una banda de tejido que conecta los músculos de la rótula con la tibia. Usas este tendón cuando caminas, corres, saltas o pegas patadas.
La estructura del tendón rotuliano se debilita con la edad, lo que puede hacerlo más propenso a lesionarse, en particular, en las personas que practican deportes solo los fines de semana o que aumentan, de repente, la intensidad de sus programas de entrenamiento.
Durante la exploración física, el fisioterapeuta presionará suavemente la zona afectada para determinar la ubicación del dolor y si hay sensibilidad o hinchazón. El fisioterapeuta evaluará la flexibilidad, la alineación, la amplitud de movimiento, y los reflejos del pie y del tobillo.

Pruebas de diagnóstico por imágenes.
Es posible que el médico o fisioterapeuta solicite una o más de las siguientes pruebas para evaluar la lesión:

Nuestros fisioterapeutas expertos en la recuperación del tendón rotuliano, una vez estudiada la lesión, podrían sugerirte algunas de las siguientes opciones de tratamiento para conseguir una optima recuperación:
Esta técnica tiene la propiedad de estimular las células, favoreciendo el metabolismo, por lo que reduce la sensación de dolor y actúa también como antiinflamatorio natural.
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Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir tendinitis rotuliana, entre ellos:
· Sexo. Los varones padecen tendinitis rotuliana con más frecuencia.
· Edad. La tendinitis rotuliana es más frecuente a medida que envejeces.
· Problemas físicos. Básicamente se trata de una lesión propensa en deportistas cuyas modalidades implican un alto grado de impacto en las rodillas, ya sea mediante saltos, carreras o cambios de ritmo y dirección agresivos.
· Opciones de entrenamiento. Si corres con un calzado gastado o deformado, puedes aumentar el riesgo de padecer tendinitis rotuliana. El tendón duele, con mayor frecuencia, cuando hace frío, no cuando hace calor; y correr y realizar deporte de forma equitativa a nuestro estado de forma y preparación ayuda a no recaer en esta lesión.
· Afecciones. Las personas que tienen psoriasis o presión arterial alta corren un mayor riesgo de padecer tendinitis rotuliana.
· Medicamentos. Los medicamentos ayudan a eliminar el dolor de forma puntual, pero no erradican la patología de raíz, volviendo a recaer continuamente si no se trata con fisioterapia.

Si bien puede no ser posible prevenir la tendinitis rotuliana, puedes tomar ciertas precauciones para reducir el riesgo de padecerla:
· Aumenta tu nivel de actividad de manera gradual. Si recién estás comenzando con una rutina de ejercicios, empieza lentamente e incrementa progresivamente la duración e intensidad del entrenamiento.
· Tómalo con calma. Evita las actividades que provoquen un esfuerzo excesivo para tus tendones, como carreras de montaña. Si participas en una actividad exigente, primero haz ejercicios de calentamiento a un ritmo más lento. Si notas dolor durante un ejercicio en particular, suspende y descansa.
· Escoge tu calzado cuidadosamente. El calzado que tengas puesto mientras te ejercitas debe proporcionar una amortiguación adecuada para la rodilla y debe tener un soporte firme para el arco del pie, a fin de ayudar a reducir la tensión. Reemplaza el calzado desgastado.
· Haz estiramientos todos los días. Tómate el tiempo para estirar los músculos de las rodilla y el tendón rotuliano en las mañanas, antes de ejercitarte y después de ejercitarte para mantener la flexibilidad. Esto resulta especialmente importante para evitar la recurrencia de la tendinitis rotuliana.
· Fortalece los músculos de las rodillas. Los músculos fuertes permiten que las rodillas y el tendón rotuliano soporten mejor el esfuerzo que se realiza durante la actividad y el ejercicio.
· Hacer entrenamientos cruzados. Alterna actividades de alto impacto, como correr y saltar, con actividades de bajo impacto, como andar en bicicleta y nadar.
Las estrategias de cuidado personal comprenden las siguientes medidas, a menudo, conocidas como «R.I.C.E» (siglas en inglés para reposo, hielo, compresión y elevación):
La tendinitis rotuliana puede debilitar el tendón y esto lo hace más propenso a un desgarro o rotura, una lesión dolorosa que habitualmente necesita reparación quirúrgica.
Si varios meses de tratamientos más conservadores no funcionan o si el tendón se ha desgarrado, el médico puede sugerir una cirugía para repararlo.
Si sufres un dolor persistente alrededor del tendón rotuliano. Busca atención inmediata en caso de dolor o discapacidad graves. Puedes tener un desgarro (rotura) del tendón.
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