“Tengo un poco de ansiedad, ¿tienes alguna pastilla?”
“Me voy a tomar una pastilla para los nervios una semana y luego ya lo dejo.”
Es sorprendente la facilidad con que las personas toman pastillas sin ton ni son. No dejo de oír cómo la gente quiere modificar sus estados fisiológicos con pastillas y si ha pasado algo no me acuerdo.
El caso es que luego ese “no me acuerdo” no se mantiene. La gente vuelve a sentir malestar, vuelve a tener ansiedad o un estado anímico bajo, y se sorprenden de que las pastillas no les curen estos problemas.
Hay dos cosas que señalar: si no tratas tus problemas de la forma adecuada no se solucionan, y si tomas medicaciones, que se presentan como relajantes, de la manera en que te parece mejor tus problemas no se solucionan.
Es un caso real que personas con ansiedad tomen medicación para la misma, pero aún así no consigan sentir que los síntomas hayan desaparecido totalmente y continúen sintiéndose preocupados o ansiosos. Aquí es cuando se requiere la intervención conjunta de un psiquiatra y un psicólogo. El psiquiatra verá tu evolución y ajustará la mediación según la misma, el psicólogo será quien te ayude a resolver ese conflicto subyacente; entre la acción de los dos podrás resolverlo.
¿Por qué no me puedo tomar una pastilla si la necesito?
No es que no la tomes es que hay medicaciones, como las benzodiacepinas (ej. Lorazepam), que tras un período de administración continuo causan dependencia y su retirada brusca provoca “mono” y se incurre en el error de volver a tomarlo, creando un círculo vicioso del que no te puedes desenganchar y lo peor es que sientes que sin la mediación no puedes hacer nada en tu vida.
¿Sigues tomando medicación y no se resuelven tus problemas?
Haz una revisión:
Hay momentos en tu vida en los que puedes estar más o menos alterado por 