¿Te preocupa el cáncer de piel? ¿Quieres conocer qué tipos hay y qué medidas ayudan a prevenirlo? Para mí siempre ha sido un tema importante, quizás porque en mi familia somos de fototipos 1 ó 2 y estamos muy concienciados.
Por este motivo, hace meses que quería tener un post en PielPerfecta hablando de este tema y, cuando el Doctor Carlos Serra, especialista en Dermatología y más concretamente en cáncer de piel, me dijo que lo hacía, me hizo una ilusión muy grande que ojalá se la haya podido transmitir.

A lo largo de estas líneas conoceremos los distintos tipos de cáncer de piel, como actúa la radiación ultravioleta o la importancia de que un dermatólg@ controle nuestra piel.
No lo olvides: La prevención es la medida que mejora más el pronóstico.
El cáncer de piel es una enfermedad, potencialmente mortal, que aparece como consecuencia de la mutación del ADN de las células de la epidermis (la capa más superficial de nuestra piel).
La principal causa del cáncer de piel es la exposición solar desordenada.
La radiación ultravioleta (UV) que proviene del sol es capaz de producir mutaciones en el ADN de las células de la piel. Existen tres tipos de rayos ultravioleta (UV):
Los UV-C se quedan en la capa de ozono y no llegan a la superficie de la Tierra.
Los rayos UV-B producen quemaduras solares y cáncer de piel mediante el daño directo en el ADN de las células.
Los rayos UV-A representan el 95% de la radiación UV que llega a la superficie de la Tierra y producen el envejecimiento de la piel y también, aunque en menor proporción que los UV-B, son capaces de producir cáncer de piel de manera indirecta mediante estrés oxidativo y radicales libres.
Existen dos patrones de exposición solar desordenada:
No, depende del fototipo de piel.
El fototipo es una forma de clasificar a las personas según la posibilidad de quemarse y en función de la capacidad de broncearse ante la exposición solar.
Un fototipo bajo (1 ó 2) correspondería a un paciente de piel clara, rubio o pelirrojo, con ojos azules y que siempre se quema y nunca se broncea tras la exposición solar.
Los pacientes de raza negra, que nunca se queman con el sol, corresponderían al fototipo 6, el más alto, y es muy raro encontrar cáncer de piel en ellos.
Aunque existen decenas de tipos de cáncer de piel, hay dos grandes grupos que representan más del 95% de los casos.
Estos dos grupos son: el melanoma, que proviene de los melanocitos de la epidermis y que puede dar metástasis y es potencialmente mortal y, en oposición a este, el llamado cáncer de piel no melanoma, que proviene de los queratinocitos de la epidermis y está representado por el carcinoma epidermoide y por el carcinoma basocelular, con una agresividad local y que raramente metastatizan.
El melanoma se manifiesta habitualmente en forma de una mancha marrón en la piel y que responde a las siglas ABCDE. Es decir, una mancha Asimétrica, de Bordes irregulares, de varios Colores, de un Diámetro superior e 6mm y que Evoluciona y cambia en los últimos meses.
A diferencia del melanoma, un lunar normal, también llamado nevus melanocítico, suele ser simétrico, de bordes bien definidos, de un único color y homogéneo, de un diámetro pequeño y que está estable con el paso de los meses.
El carcinoma epidermoide, también llamado carcinoma de células escamosas, se manifiesta como un tumor de muy rápido crecimiento, ulcerado y de aspecto carnoso y, aunque es raro, sí puede metastatizar, sobre todo a los ganglios linfáticos.
El carcinoma basocelular, se manifiesta en forma de nódulo brillante o de placa rojiza y sangrante, o como una pequeña herida que no cura. Tiene muy lento crecimiento y solamente tiene agresividad local porque no metastatiza.
El melanoma puede aparecer a partir de los 20 años (son excepcionales los casos en menores de edad), sin embargo, el pico de mayor incidencia es en torno a los 60 años.
El carcinoma epidermoide aparece con más frecuencia en pacientes mayores, en torno a los 70 años. Aunque en pacientes que han recibido mucha radiación solar puede aparecer a partir de los 40.
El carcinoma basocelular suele aparece a partir de los 40 años y la incidencia va aumentando conforme aumenta la edad del paciente.
Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero sobre todo en las zonas de la piel donde se ha recibido más radiación solar.
La mayoría de los melanomas aparecen en el tronco o en los miembros inferiores, sin embargo, hay casos excepcionales localizados en zonas donde no da el sol de forma habitual, como en las plantas de los pies o la mucosa genital.
El carcinoma epidermoide aparece con más frecuencia en la cabeza, sobre todo en el cuero cabelludo de pacientes sin pelo, también en las orejas o en la cara, aunque si el paciente tiene el antecedente de mucha exposición solar puede aparecer también en el tronco a las extremidades.
El carcinoma basocelular aparece sobre todo en la cara o en la espalda. Una zona muy típica de aparición es la nariz, porque es una zona en la que da mucho el sol.
Como la exposición solar desordenada es el principal factor de riesgo para el cáncer de piel, evitando las quemaduras solares, reduciendo la exposición en los meses de verano, sobre todo en las horas centrales del día, se podrían prevenir muchos melanomas y la mayoría de los carcinomas basocelulares y epidermoides.
El efecto dañino de la radiación ultravioleta en la piel se va acumulando en forma de mutaciones y cambios en la piel, que inicialmente pasan desapercibidas y no producen ningún cambio en el aspecto de la piel, pero que predisponen al cáncer en la medida que se continúa recibiendo sol.
Por eso, las quemaduras solares en la infancia son un factor de riesgo muy importante para el desarrollo de un cáncer en la edad adulta.
Sin duda, los pacientes que hayan recibido mucho sol, bien por motivos laborales o por ocio, deben ser revisados al menos una vez al año, tengan o no alguna lesión en la piel, porque existen lesiones precancerosas que pasan desapercibidas por el paciente y que se llaman queratosis actínicas y en la medida que se tratan, se reduce el riesgo de aparición de un carcinoma.
Además, los pacientes con muchos lunares tienen más riesgo de desarrollar un melanoma, por lo tanto, es recomendable las revisiones periódicas en estos pacientes.
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