Los diferentes tipos de contracturas musculares se producen por el aumento de tensión en un musculo. La contracción de algunas de las fibras que se produce de forma involuntaria y persistente, hace que surjan los dolores debido a la tensión generada en el musculo. Por lo tanto, la zona afectada se pone rígida y ocasiona limitaciones al moverla con soltura.
No hay edades especificas para tener una contractura muscular. Sin embargo, es probable que le ocurra a jóvenes de 20 años en adelante. Principalmente porque están en mayor movimiento, ocupándose de realizar deportes que les demanda mayor exigencia de su cuerpo.
Las contracturas musculares incluso pueden ser por malas posiciones, mala alimentación, estar sometido a una amplia carga de estrés.
Esta lesión es bastante común, y por lo general, el musculo se contrae y posteriormente se destiende. En algunos casos el musculo no se destiende sino que continua contraído, por lo tanto, la zona se mantiene con dolor y se genera un abultamiento. A este se le conoce como nudo.
Tipos de contracturas musculares más comunes
Aunque las contracturas pueden llegar a producir mucho dolor, en general, ninguno es de carácter urgente. Algunos de sus tipos son:
Las contracturas musculares en el cuello suelen ser de las más comunes porque es una zona que no se toma en cuenta para calentar antes del ejercicio físico. Además, influyen factores como las malas posiciones al dormir y permanecer trabajando frente a computadoras durante muchas horas sin cuidar la postura en la que se mantiene el cuello.

Las contracturas musculares de espalda son dolores del conjunto de fibras musculares que se encuentran en esa zona. Mayormente se produce por realizar grandes esfuerzos o mantener malas posturas. Esto termina por limitar los movimientos de los músculos hasta que se relajen y recuperen su funcionamiento habitual.
Las contracturas musculares de hombros suelen causar un dolor persistente. Esta puede ser repetitiva si se hacen los esfuerzos inadecuados de forma constante. Por ello, es importante ubicar y consultar con un especialista cual es la causa de la contractura muscular para evitar la repetición de la misma.

Este tipo de contractura muscular localiza el dolor en la parte inferior o baja de la espalda puede afectar tanto a jóvenes como adultos. Entre todas las razones que pueden originar una contractura muscular lumbar está llevar una vida sedentaria o por realizar grandes esfuerzos físicos.
El trapecio es un músculo grande que abarca desde la base del cráneo y llega hasta la mitad de la espalda. Toda esa zona suele verse afectada por los dolores de los músculos. La musculatura contracturada comprime alguno de estos nervios que provienen en principio de la columna cervical, por lo tanto, pueden sentirse calambres, hormigueos y otros.


Ante las contracturas y el dolor que ocasionan, se recomienda el uso de compresas frías y en otras ocasiones la compresas calientes. Pero suele quedar la duda de en qué momento usar cada una de ellas o simplemente cual es la función de aplicar frío o calor.
El uso de esta técnica viene acompañado por un tratamiento completo que puede incluir antiinflamatorios y calmantes, ejercicios de recuperación. Sin embargo, todo debe ser recetado y supervisado por un especialista. De esta manera la recuperación será más rápida y los resultados serán los adecuados para los diversos tipos de contracturas musculares
Cuando aplicar frío: Si la zona afectada presenta inflamación o es una lesión producida por golpes o distención muscular, lo adecuado es usar compresas frías. Esta temperatura genera la contradicción de los vasos sanguíneos, lo que permite que disminuya el flujo sanguíneo que llegaba a la zona, por lo tanto, la inflamación empieza a ceder. Además, presenta beneficios como lo es aliviar el dolor. Las compresas frías deben aplicarse al poco tiempo de haberse producido la lesión.
Cuando aplicar calor: cuando el musculo se sienta bastante prensado y el dolor es crónico, deben aplicarse compresas calientes. El calor hace que la zona afectada vuelva a tener movilidad, dado que las altas temperaturas generan dilataciones de los vasos sanguíneos y con ello aumenta el flujo de sangre y oxigeno en los tejidos dañados. Recuerda que las compresas calientes nunca deben tener contacto directo con la piel.
Lo primero que se realiza es palpar el músculo afectado, así se identifican los nudos o abultamientos. De esta manera se conoce cuál es la zona con mayor tensión que es precisamente donde las fibras musculares están contraídas. Además, se hacen pruebas de la movilidad que tienen la zona afectada.
Si el dolor es persistente, es recomendable visita un fisioterapeuta certificado que pueda atenderte y dar una solución personalizada al problema. Dado que en algunos casos es indispensable realizar una radiografía para descartar que se trate de algo más que una contractura muscular.
Los diferentes tipos de contracturas musculares suelen tratarse en casa, pero no es recomendable hacerlo. Tratarlas por uno mismo puede ocasionar mayor dolor. Lo que debe hacerse es visitar a un especialista para que haga los masajes apropiados y en el caso de ser necesario mande el medicamento adecuado.
De esta manera también obtendrá una mayor comodidad y conocerá a qué se debe la contractura muscular, evitando que esta se produzca nuevamente. Por su parte, algunos de los tratamientos pueden ser:
Ninguno de estos tratamientos debe hacerse sin supervisión de un medico.