
En algunos casos, el período menstrual puede llegar a suponer para la mujer una auténtica pesadilla que le acompaña hasta la menopausia y le impide llevar su vida con normalidad durante los días que se presenta, unos 500 a lo largo de toda su vida fértil.
Son molestias que luego se repiten durante la menstruación aunque el grado de malestar que se siente varía de una mujer a otra, al igual que los síntomas. Después del período, el nivel de estrógenos comienza a crecer de nuevo y la mujer siente sus energías renovadas.
Los síntomas físicos más comunes son dolor de cabeza y de espalda, pesadez, dolor abdominal, espasmos musculares, sensibilidad en las mamas, brotes de acné, náuseas, estreñimiento o, por el contrario, diarrea, fatiga o deseos vehementes por ciertos alimentos. Además, también pueden presentarse síntomas psíquicos como ansiedad, tristeza, dificultad para concentrarse, irritabilidad o baja autoestima, que incluso pueden llevar a la depresión.



Cuando en la adolescencia se van regularizando los ciclos, los problemas que motivan que no aparezca la menstruación pueden ser varios y el factor psicológico puede jugar un papel muy relevante. Además de por exceso de ejercicio o por causa de alguna medicación, el cambio del clima, el estrés y los cambios emocionales influyen.
Esto se debe a que las hormonas del ovario obedecen a las producidas en el cerebro (en la hipófisis). Por eso, cuanto más te preocupes o te obsesiones, más obstaculizarás el proceso normal. Evidentemente, si los retrasos son significativos y reiterativos lo mejor es que visites al médico.