"Una buena rehabilitación es lo más importante y lo primero es no forzar los movimientos. El tratamiento de la tortícolis depende de la causa, ya que existen varias, y es muy importante saber a que se debe para poder proceder con garantías con los protocolos oportunos de fisioterapia". Pamela Santamaría Ibáñez col. 4393 Com. Madrid.

La tortícolis es un trastorno muy común del movimiento que se caracteriza por una rigidez en el cuello y la cabeza ladeada hacia un lado con limitación de la amplitud de los movimientos cervicales.
La tortícolis puede ser causada por una lesión en el cuello o la cabeza, una enfermedad del sistema nervioso, o una mala postura. La tortícolis también se puede presentar en bebés como una afección congénita.
Los síntomas de la tortícolis incluyen dolor cervical, movimiento limitado en la zona del cuello, rigidez del músculo esternocleidomastoideo, dolor de cabeza y postura anormal de la cabeza.
La tortícolis puede ser causada por una lesión en el cuello o la cabeza, una enfermedad del sistema nervioso, o una mala postura etc...Estas son las casusas más comunes:

Malas posturas. Una mala postura puede causar tortícolis. Si usted está sentado o parado en la misma posición durante largos periodos de tiempo puede desarrollar tortícolis. También puede desarrollar tortícolis si duerme en una mala postura durante periodos mantenidos en el descanso nocturno.
Tirones musculares. Al realizar esfuerzos intensos.
Traumatismos. Un golpe en el esternocleidomastoideo puede llegar a producir tortícolis.
Acortamientos del esternocleidomastoideo. El esternocleidomastoideo es un músculo que se extiende desde la base del cráneo hasta el esternón y la clavícula. Este músculo se encarga de girar la cabeza y levantar los hombros. Si el esternocleidomastoideo está acortado, puede causar tortícolis.
Disfunción del sistema nervioso. La tortícolis también puede ser causada por una enfermedad del sistema nervioso, tales como la esclerosis múltiple, el Parkinson, o la enfermedad de Alzheimer.
Hay tres tipos principales de tortícolis: tortícolis idiopática, tortícolis congénita y tortícolis espasmódica psicógena.
El tratamiento de la tortícolis congénita y de la tortícolis espasmódica psicógena puede incluir fisioterapia, masajes, ejercicios de estiramiento y/o terapia ocupacional.
El diagnóstico de la tortícolis se realiza a través de la observación de los síntomas. El médico también puede realizar un examen físico, y pedir radiografías o una tomografía axial computarizada (TAC) para descartar otros problemas.

El tratamiento de la tortícolis depende de la causa y es muy importante para poder a proceder con los protocolos oportunos con fisioterapia. La intensidad del dolor y la evolución de la lesión dependerá del origen de la tortícolis, ya que no tendrá la misma evolución si se debe a una contractura cervical lateral o cuando se trate de un síntoma derivado de una neoplasia, de una hernia discal cervical o de una cervicoartrosis.
Si la tortícolis es causada por una mala postura, tirón muscular o traumatismos (que suelen ser las causas más habituales) el tratamiento debe incluir estiramientos y ejercicios de fortalecimiento, cambios en la postura y sobre todo fisioterapia. En nuestras clínicas combinarlo con tecnología de diatermia, para según que casos, nos aporta una recuperación óptima, eliminando la posible afectación inflamatoria, a la vez que eliminamos dolor interno y regeneramos la zona celularmente al tratarse de una radiofrecuencia que acelera la llegada y circulación de la sangre en la zona. Con este tipo de técnica aceleramos los tiempos de recuperación a la vez que dificultamos la aparición de los síntomas.
¿Tienes dudas para saber cuál es tu caso? No dudes en contactarnos, podemos ayudarte.
La tortícolis puede ser prevenida con estiramientos regulares de la zona cervical. También es importante mantener una buena postura, y evitar permanecer sentado o de pie en la misma posición durante largos periodos de tiempo.