Trastorno Paranoide de la Personalidad: características, clínica, evaluación y tratamiento
Psicólogos especializados en trastornos del neurodesarrollo.
Es muy probable que en más de una ocasión hayas encontrado a ese compañero sobreprotegido por sus padres. Pasa hasta en la universidad: no puedes salir, no puedes compartir, dedícate a estudiar y a ser el mejor.
Muchas son las bibliografías que describen a esto como dos cosas: la primera, los padres tienen características de personalidad paranoica. La segunda: el hijo es muy propenso a desarrollar esos mismos rasgos en un futuro.
Es de esta forma que te mostramos un concepto muy frecuente dentro de la atención en salud mental: El Trastorno Paranoide de la Personalidad se caracteriza por una desconfianza generalizada e injustificada hacia los demás, muchas veces provocada por casos como el ejemplo anterior.
Así, resulta más que importante saber cómo intervenir a un paciente en caso de mostrar signos de personalidad paranoide. ¿Te gustaría saber más? ¡Sigue leyendo! Porque aprenderás todo sobre el trastorno paranoide de la personalidad características.
La paranoia es el nombre que comúnmente se le da al Trastorno Paranoide de la Personalidad, una enfermedad mental muy frecuente que convierte a quien la padece en una persona extremadamente sensible ante la presión social y el estrés.
Aquellos que tienen rasgos de Trastorno Paranoide de la Personalidad cuentan con estrategias de afrontamiento sumamente ineficaces y escasas, por lo que también pueden desarrollar breves crisis de psicosis.
También es frecuente ver individuos con estos rasgos que terminan sufriendo otros trastornos del eje I como:
Algunas características que pueden indicar que una persona es paranoica son:
El Trastorno Paranoide de la Personalidad se caracteriza por:
Estos elementos se presentan debido a que las personas con Trastorno paranoide de la personalidad siempre cuestionan la lealtad o fidelidad de quienes los rodean, generalmente sin justificación. Además, es difícil que confíen en otras personas, pues temen que la información que proporcionen pueda ser usada para su perjuicio.
Las personas que muestran síntomas de este trastorno, están en constante hipervigilancia y tensión, además de actuar de forma cautelosa. Es posible que empiecen a examinar al terapeuta nada más entrar a la sala, con la intención de corroborar sus sospechas y avalar esa constante desconfianza que siente hacia los demás.
Otro elemento característico de los paranoicos es el hecho de que constantemente están tomando gestos de amabilidad como signos de alarma, creyendo que todos (o casi todos) a su alrededor tienen intenciones ocultas de engañar, atacar o traicionarle.
Cuando una persona paranoica recibe un insulto o traición, es frecuente ver una reacción colérica y vengativa o, cuando menos, se nieguen rotundamente a superar aquel episodio (muchas veces un episodio real, y otros episodios percibidos).
Esto sin duda puede ocasionar problemas constantes, sobre todo con personas cercanas a su entorno como familiares, compañeros de trabajo y pareja sentimental.
Un punto relacionado con el rencor y la desconfianza es el aislamiento social al que termina sometiéndose (a veces sin darse cuenta) la persona paranoica. Todo a raíz de esta dificultad que tienen para abrirse o “bajar la guardia” frente a aquellos con quienes convive.
Investigadores como Beck aseguran que estas personas suelen distorsionar la realidad e implantar una especie de “norma” con respecto a otras personas, asegurando que “no hay que confiar en nadie” y afirmaciones similares.
Otro concepto sugerido por el mismo autor para las personas paranoicas es la inferencia arbitraria, creyendo que todos a su alrededor tienen intenciones destructivas cuando en realidad es probable que la desconfianza que reciban se deba, más que nada, a la desconfianza con la que tratan a las personas.
Los criterios DSM-5 para el TP Paranoide son:
A. Desconfianza y suspicacia intensa frente a los demás, de tal manera que sus motivos se interpretan como malévolos, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por cuatro (o más) de los hechos siguientes:
B. No se produce exclusivamente en el curso de la esquizofrenia, un trastorno bipolar o un trastorno depresivo con características psicóticas, u otro trastorno psicótico, y no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de otra afección médica.
Nota: Si los criterios se cumplen antes del inicio de la esquizofrenia, se añadirá “previo,” es decir, “trastorno de la personalidad paranoide (previo).”
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Generalmente, cuando un paciente paranoide acude a consulta no es por voluntad. Lo más frecuente es que lo haga como resultado de diversos problemas en su vida, derivados de su trastorno.
Problemas laborales y familiares, disputas legales e incluso daños neuromusculares resultado de la constante tensión física a la que suele encontrarse expuesto, son los principales motivos por los cuales un paciente con este trastorno acude a una revisión de su estado mental.
Te mostramos algunos elementos que debes considerar a la hora de hacer una entrevista a cualquier paciente que ingrese a tu sala y cuyas características podrías asociar con este trastorno:
Si has prestado atención, seguro que has leído que los pacientes paranoides están en constante evaluación de su entorno, en busca de señales de alarma. De esta manera, es importante asegurarse de mostrar seguridad y confianza ante esta clase de paciente, a fin de establecer una relación lo más abierta posible.
Dada la particular desconfianza presente en este trastorno, no resultaría extraño que el paciente se dedique a obtener referencias sobre la formación del especialista (universidad, especialidades, fuentes bibliográficas en las que se basa, etc.) o pretender hallar un “significado oculto” en las preguntas que se le realizan.
A pesar de ser un juez nato para casi cualquier aspecto de su vida, esta clase de pacientes suele tener una característica que hace que su evaluación sea sumamente sencilla: puede cumplir con mucho empeño cualquier clase de prueba o cuestionario al que sea sometido.
Si bien los auto-informes son una medida sumamente eficaz para evaluar a estos pacientes, es importante recordar que la probabilidad de que hagan preguntas para saber el motivo de tales preguntas es alta, pudiendo llegar a negarse a contestar alguna.
Durante el proceso de evaluación, es importante tener en consideración los siguientes elementos, a fin de prepararla adecuadamente sin presentar inconvenientes:
En el momento de la entrevista, lo más recomendable es adoptar una postura conciliadora y de colaboración, que permita al paciente bajar la guardia y contestar las preguntas sin inconvenientes.
Una técnica bastante eficaz en estos casos es utilizar transiciones entre cada temática para evitar que el paciente se sienta interrogado. Es importante evitar realizar una pregunta después de otra, pues podría resultar en una sesión infructífera.
De esta manera, es posible construir una sesión ideal compuesta por preguntas sugeridas por Turkat:
También es útil recurrir a herramientas como la Escala de paranoia del MMPI, que cuenta con 20 elementos sumamente efectivos para identificar rasgos paranoides en cualquier paciente.
Este aspecto puede corroborarse tanto de forma individual como en actividades grupales. Los pacientes paranoicos suelen percibirse como personas cuerdas, realistas, y objetivas, mientras que otras personas pueden percibirlas como injustos, severos e inflexibles.
Este apartado puede evaluarse a través de una entrevista individual o de la dinámica grupal llamada Ventana de Johari, con la cual se pueden descubrir las diferencias entre el concepto de sí mismo y el concepto que los demás tienen sobre él.
Al compartir características con otros trastornos del DSM 5, es probable que el diagnóstico se llegue a complicar si no tenemos en cuenta los siguientes indicadores:
Es importante evaluar la presencia de ideas delirantes o alucinaciones sonoras habituales.
El principal elemento que diferencia este trastorno del Trastorno Paranoide de la Personalidad es la presencia de ideas delirantes durante un periodo de al menos un mes.
Las ideas delirantes (a veces acompañadas con alucinaciones) están presentes, sin importar si concuerdan o no con su estado de ánimo.
Cuando un paciente sufre de enfermedades médicas que le ocasionan discapacidad, es probable que desarrolle rasgos paranoides de personalidad, sin llegar a cumplir los criterios para un diagnóstico de Trastorno Paranoide de la Personalidad.
Así mismo, el abuso de sustancias como el alcohol y los psicoactivos puede derivar en una paranoia de duración considerable, por lo que en este caso el tratamiento se enfocaría en la adicción y no en la paranoia.
En ambos trastornos se observan rasgos de ira y falta de confianza ante puntos de vista opuestos. Sin embargo, las ideas delirantes no están presentes en estos diagnósticos.
En este diagnóstico también se observa un aislamiento y retraimiento social en el paciente, por lo que es importante determinar si esto se debe al TP evitativo o al Trastorno Paranoide de la Personalidad.
Un paciente con Trastorno Paranoide de la Personalidad también puede mostrar comportamientos antisociales.
A veces, el paciente con Trastorno Paranoide de la Personalidad puede manifestar recelo y suspicacia. Sin embargo, a diferencia del TP narcisista, estas actitudes surgen sólo cuando se sienten atacados o se cuestionados sobre su valía.
Si bien no es un trastorno que altere la expresión del paciente en primera instancia, es probable que, si los síntomas se agravan, este desarrolle características que pueden ocasionar una confusión entre el Trastorno Paranoide de la Personalidad y los trastornos del espectro de la esquizofrenia, por lo que estos requieren particular atención con respecto al diagnóstico diferencial.
De la misma forma que el paranoide, un paciente con trastorno esquizoide puede ser etiquetado como una persona extraña, excéntrica e insensible. Sin embargo, ambos se diferencian en que el esquizoide no presenta hipervigilancia ni ideación paranoide, elementos sumamente frecuentes en el Trastorno Paranoide de la Personalidad.
En este trastorno se presentan algunas características en común como la desconfianza y suspicacia. Sin embargo, el trastorno de personalidad esquizotípico se diferencia del Trastorno Paranoide de la Personalidad porque el TP esquizotípico presenta distorsiones en la percepción, alteraciones formales de la cognición y expresión oral y también una conducta excéntrica.
Esta combinación no se presenta en un Trastorno Paranoide de la Personalidad, un trastorno que no provoca alteraciones en la comunicación del paciente.
Es probable que el origen de este trastorno esté en varias etapas del desarrollo del paciente:
No importa si eres un estudiante de psicología o un simple curioso que vino a aprender. En este blog encontrarás toda clase de artículos referentes a trastornos mentales del manual oficial.
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Belloch Fuster, A. y Fernández-Álvarez, H. (2010). Tratado de trastornos de la personalidad. Madrid: Síntesis
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: Author.
Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2008). Manual de psicopatología. Edición revisada (Vol.II). Madrid: McGraw-Hill
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