En el artículo de hoy comentaré uno de los tratamientos más antiguos, más extendidos y sin embargo también uno de los más controvertidos: la inyección de las varices para eliminarlas, llamado esclerosis o escleroterapia.
La escleroterapia consiste en la inyección de una sustancia en el interior de una vena para causar la inflamación de su pared. Esta inflamación, ayudada por la compresión de las medias elásticas, provocará que las paredes se adhieran y la vena quede cerrada y desaparezca. En esencia se trata de provocar una flebitis química.

Existen distintos fármacos y agentes que podemos emplear para la escleroterapia, y en cada país hay disponibles sólo los que autoriza la legislación vigente. Asimismo la inyección se puede hacer en forma líquida o mezclando previamente el fármaco con aire o determinados gases para transformarlo en espuma, lo cual aporta ciertas ventajas a la hora de tratar venas de determinado tamaño.
Nuevamente en el caso que nos ocupa existe una gran discrepancia de opiniones entre unos cirujanos vasculares y otros. Para unos, la escleroterapia de las grandes venas (incluida la propia vena safena interna) es un procedimiento eficaz y seguro, con el que tratan con éxito las varices. Para otros se trata de una imprudencia, puesto que este tratamiento sería eficaz y seguro en pequeñas venas (como veremos más adelante en el tratamiento de las arañas vasculares), pero en varices mayores de 2 milímetros de diámetro aumenta el riesgo de problemas potencialmente graves.
Cuando hablamos de arañas vasculares distinguimos dos tipos: las varículas (más gruesas aunque siempre menores de 2mm, y de color verde-azulado) y las telangiectasias (muy finas y de color rojo vinoso). Las varículas se pueden eliminar con eficacia y seguridad mediante escleroterapia.

La escleroterapia suele tener un resultado razonablemente bueno en conseguir eliminar las varículas tratadas (los resultados son variables dependiendo del fármaco empleado, la aplicación de compresión elástica, la experiencia del médico que la realiza y las características propias del paciente), aunque a veces puede ser necesario realizarla repetidamente porque con una única inyección la vena no desaparezca.
Los efectos secundarios suelen ser poco importantes, aunque este asunto en particular es aconsejable discutirlo con el médico que vaya a realizar el procedimiento porque pueden ser diferentes en función del fármaco que se vaya a utilizar. En general, el que podría ser más grave es la reacción alérgica, riesgo que está presente en cualquier medicamento (y en general es muy poco frecuente en los fármacos más utilizados, especialmente el polidocanol, aunque insisto, puede variar según el que vaya a emplearse). El resto de los efectos adversos suelen ser de tipo cosmético, siendo la pigmentación de la piel el más importante, aunque en general son poco frecuentes.
Existe un efecto adverso conocido como matting, que mencionaré aquí expresamente por tratarse de un caso especial. Consiste en la aparición de telangiectasias pequeñísimas y muy cortas (1-2 mm de longitud) alrededor de la varícula que se ha esclerosado. No es muy frecuente, pero cuando ocurre es consecuencia de la pequeña inflamación ocasionada por la escleroterapia. Este tipo de pequeñas telagiectasias normalmente desaparecen por sí mismas (al menos en parte) al cabo de varios meses. Otra opción que existe sería eliminarlas mediante láser de tratamiento cutáneo.
Hay cientos de videos más o menos sensacionalistas circulando por internet al respecto. A modo de ejemplo citaré uno de ellos que me parece bastante realista, publicado por el Dr. Aécio, para ilustrar el proceso:
Si tienes interés en conocer mejor esta enfermedad, sus causas, consecuencias, cómo se trata y, mejor aún, cómo podemos prevenir su aparición, lo tienes todo explicado de una forma muy amena en el libro electrónico VARICES: lo que debes saber.