Tanto mi hija como yo, cada invierno sufrimos las consecuencias del frío. Con la llegada del frío, aparece el Síndrome de Raynaud, una enfermedad poco frecuente que afecta a los vasos sanguíneos principalmente a los dedos de las manos y los pies.
Se deja ver principalmente en invierno, ya que aparece cuando la persona siente frío o ante cuadros de estrés. Por ello las personas que viven en climas fríos tienen mayor tendencia de desarrollar esta enfermedad, siendo más común en mujeres y en personas con antecedentes familiares.
El síndrome de Raynaud provoca la contracción de los vasos sanguíneos impidiendo que la sangre llegue a la superficie de la piel haciendo que las manos y/o pies se vean blancas y azuladas. Al regresar el flujo sanguíneo a las zonas afectadas, la piel se enrojece de manera considerable y provoca una sensación de palpitación o de hormigueo.
En casos severos, puede llegar a ser muy dolorosa y difícil de tratar. Conviene mantener controlada ésta afección ya que puede llegar a causar úlceras en la piel y muerte de los tejidos, y aunque normalmente no requiere tratamiento farmacológico, en casos más graves, el tratamiento puede incluir medicación que nos ayude a mantener dilatados los vasos sanguíneos.
Pero cuando nos toca convivir con el Síndrome de Raynaud es imprescindible seguir a pie de letra estas recomendaciones: