
La enfermedad de la varicela, presenta una característica muy singular, y la primera que asociamos a este trastorno, es el picor. En algunas ocasiones, las erupciones son más notorias que en otras, pero lo cierto es que dominar los impulsos de rascarse es realmente complicado, sobre todo en el caso de los niños.
Todo el mundo se encuentra expuesto a este virus, sea cual sea su edad y éste permanece en el cuerpo durante toda la vida, pudiendo reaparecer en forma de herpes zóster.
Hablamos de otras manifestaciones del mismo virus. Siguiendo esto, Moreno corrobora que cuando el organismo no tiene defensas contra el virus aparece la varicela, mientras que el herpes zóster lo hace cuando ya se tienen defensas, por lo que la enfermedad queda limitada a una zona de nuestro cuerpo.
Pese a que todos estamos expuestos a este virus, el estado del sistema inmunitario es importante, sobre todo en el caso de herpes varicela zóster, que suele manifestarse en sistemas inmunitarios más debilitados (personas mayores, procesos de quimioterapia, etc.).


Los más vulnerables son las personas atópicas y las inmunodeprimidas, que según indica el especialista pueden serlo por padecer una enfermedad inmunodepresora o por usar medicamentos como corticoides o inmunodepresores que perturban nuestro sistema inmunológico. Sin embargo, todos podemos contraer el virus.
En ocasiones, esta enfermedad puede causar complicaciones, sobre ello, José Carlos Moreno confirma que la más común es la infección secundaria de las lesiones. Además, en pacientes inmunodeprimidos, puede producir cuadros sistémicos, incluso encefalitis muy graves.

Asimismo, al contrario que suele ocurrir con otro tipo de erupciones, no se pueden utilizar cremas para aliviar el picor. En líneas generales, se puede decir que sólo existe un tratamiento sintomático. El dermatólogo recomienda cremas refrescantes y antihistamínicos para menguar el picor. En casos graves, se emplea Aciclovir u otros antivirales como Valaciclovir, Fanciclovir. En cuanto a las vacunas, Moreno asegura que son poco usadas.
Como principales recomendaciones, se encuentran: no rascarse, puesto que es la causa principal de la infección, mantener un aseo normal, consultar al médico y muchísima paciencia para controlar la ansiedad que provoca el picor.

Agradecimientos a doctor José Carlos Moreno, vicepresidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y jefe de dermatología del Hospital Reina Sofía de Córdoba.