“¿Coaching?, eso me suena a lo que hacen en algunos programas de televisión. ¡Sí, como en “La Voz”, que está David Bisbal y es coach de algunos concursantes! Entonces, extrapolando, será que el coach, ayuda a una persona o grupo en algo que a él se le da bien y sabe hacer”.
Esta es la respuesta de una de las personas a la que pregunté si sabía qué es el coaching. Es un término que, en ocasiones, se emplea de forma errónea y/o se mete dentro del mismo saco múltiples conceptos (Mentoring, counselling, terapia).
Vamos a empezar por ver lo que NO es el coaching:
La diferencia principal, entre el coaching y estas u otras disciplinas, reside en que el coach no aconseja, no da unas directrices o pautas a seguir. Su herramienta fundamental son las preguntas, generando así reflexión y proactividad en el cliente. No se trata de un experto que da consejos ni soluciones, sino que la persona encuentre sus propios recursos para alcanzar su meta. De esta forma, aporta ventajas como:

El coach actúa de compañero de viaje hacia la consecución de tus metas (pueden ser laborales, de crecimiento personal o de otras facetas de tu vida). Se parte de dónde está la persona ahora y dónde desea estar, para ello, el coach a través de preguntas, propiciará la toma de conciencia de tus valores, recursos y qué pasos has de seguir. De esta forma, se va trazando, autónoma y responsablemente, el camino en consonancia con los objetivos.
En este proceso, se pone de manifiesto que:

