
El diseño de producto se parece mucho al arte. La creatividad y la visión se unen para producir algo nuevo, atractivo y audaz. Pero los diseñadores de productos tienen un conjunto de desafíos que son diferentes a los de los artistas
El objetivo es que tu producto sea popular para que la gente lo compre. Eso significa que tendrás que competir en un entorno de mercado. Es muy raro que un producto tenga éxito como una herramienta multiusos para todos los oficios. Céntrate en una sola necesidad del consumidor y ofrece la mejor manera para que los usuarios la satisfagan. No intentes diseñar un producto que pueda hacer de todo. Diseña un producto que pueda hacer mejor una cosa.
Una de las primeras cosas que debes aprender cuando realizas tu formación en diseño de producto es que cada producto exitoso fue popular porque resolvió un problema existente. Si tu producto no resuelve un problema, entonces se convierte en una obra de arte, y probablemente no será una que interese a las galerías. La solución que encuentres debe corresponder a un problema, o necesidad existente. Es mucho más difícil convencer a las personas de que tienen un problema que no sabían que tenían, que ofrecerles una solución para un problema que ya conocen. Los especialistas en marketing de productos y diseñadores a veces intentan enmarcar las cosas que no son realmente problemas como problemas, pero a menos que los consumidores estén de acuerdo con lo que ellos piensan, será difícil ganar algo de empuje con ellos. El proceso de diseño debe comenzar teniendo en mente un problema específico del mundo real y debe expandirse desde allí con el objetivo de abordarlo.
Ya hemos analizado la importancia de la funcionalidad y la practicidad. Pero no nos dejemos llevar por la idea de que el rendimiento es lo único que importa. La apariencia de un producto de consumo es tan importante para el buen diseño, como la funcionalidad. Esto es tan cierto para el software y los productos digitales como para el hardware y los bienes tangibles. Un buen diseñador debe tener un sentido de la estética. Esta es una de las áreas donde los diseñadores industriales muestran su valor. Para la mayoría de los productos de consumo, la simplicidad es un activo. La elegancia tiende a prevalecer sobre la ostentación. El producto debe verse bien mientras se adapta al resto del hogar del comprador. La mayoría de los productos no quieren captar toda la atención en una sala. Por otro lado, a veces lo hacen. Tienes que comprender cual es tu mercado.
Las pequeñas cosas importan. Ajustar, formar, pulir: aunque estos detalles pueden no saltar a la vista inmediatamente de todos los usuarios, el efecto acumulativo de muchas imperfecciones puede marcar la diferencia en este mundo. Obtener unos elementos correctos pueden impresionar a los consumidores, especialmente en la era de la producción en masa y los bienes desechables baratos. Trata a cada componente de tu producto con respeto. Si tienes buen ojo para los detalles, los compradores lo notarán.
Los usuarios deben ser capaces de entender rápida e intuitivamente, cómo se supone que funciona un producto. No puedes garantizar que siempre lo usarán de esa manera, pero debes asegurarte de que tu producto sea fácil de usar. Los usuarios se sentirán frustrados y desinteresados rápidamente de cualquier producto que no funcione para ellos. No dudarán en cambiar a otro que sí funciona. Siempre trata de ver tu producto desde la perspectiva de alguien que nunca haya interactuado con él antes. ¿Cómo podría ser mal utilizado? ¿Qué podría ser confuso? No asumas que algo es obvio solo porque lo es para ti.
Muy pocos productos ofrecen algo completamente nuevo y totalmente revolucionario. La realidad es que la mayoría de los nuevos inventos y productos son mejoras a un método ya existente. Para que cualquier persona esté interesada en tu producto, tienes y debes ser innovador de una manera que conectes con los consumidores.
El buen diseño es intemporal, y si diseñas bien tu producto, pasara la prueba del tiempo. Los productos duraderos son más valiosos para los consumidores, mejores para el planeta y son un testimonio de las habilidades del diseñador. Piensa en todos los excelentes artículos vintage que tienes en tu hogar o con los que creciste. Antigüedades, ropa, automóviles: muchas de estas cosas todavía nos acompañan porque las personas que las diseñaron las construyeron para durar. El buen diseño nunca pasa de moda.
Al trabajar en tu diseño, es importante recordar que las fases finales del proceso de diseño pueden ocupar la mayor parte de tu tiempo y esfuerzo. Conseguir que el producto esté casi listo para completarse solo podría representar el 10% del diseño, pero puede requerir el 50% de tu energía. Pero esta inversión de tiempo y energía en el último paso, sin duda vale la pena. Estos son los detalles que marcan la diferencia entre un producto aceptable y uno excepcional. Es en esta parte del trabajo donde tienes que ser más critico y dar los toques finales que diferenciarán a tu producto de la competencia.
Muchos diseñadores de productos se obsesionan con su idea. Puede ser una gran idea, pero ¿necesita existir de verdad? La mayoría de los productos exitosos comenzaron como grandes ideas, pero la mayoría de las grandes ideas no se convierten necesariamente en productos exitosos. Haz la cantidad adecuada de investigación y asegúrate de utilizar un proceso de diseño y desarrollo profesional, y de esta manera conseguirás realizar un buen diseño de producto para que los usuarios se sientan satisfechos con el.
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