Según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE), en total existen nueve clases de mercancías peligrosas (ocho más una, en la que entran todas las clases de mercancías peligrosas que no se pueden clasificar en las ocho primeras). En función de su clasificación, debe procederse con la identificación visual, mediante un etiquetado con símbolo reconocible, así como con un código o referencia que aluda al rango que tiene para ser considerada como mercancía peligrosa.
Desde Aníbal Blanco te contamos cómo clasificar las mercancías peligrosas y cuál es el etiquetado correspondiente. También puedes consultar otras consideraciones existentes dentro del acuerdo europeo sobre transporte internacional de mercancías peligrosas por carretera en la propia página del Ministerio de Transportes.
¿Qué clases o tipos de mercancías peligrosas existen? La clasificación se establece en función de su peligrosidad, toxicidad, inflamabilidad, corrosividad o radioactividad generada, entre otros factores. Del 1 al 9, son estas las clases de mercancías peligrosas:
Diferentes tipos de mercancías vinculadas a un riesgo de explosión. Dentro se diferencia el nivel de riesgo en incendio ligero o de pequeña onda expansiva, mientras que el nivel medio es para aquellos con riesgo de proyección y, por último, el nivel de riesgo más alto: explosión en masa.
Los gases pueden encontrarse licuados, comprimidos o refrigerados. A su vez, se clasifican en gases asfixiantes, comburentes, inflamables o tóxicos.
Esta clase de mercancías peligrosas señala a cualquier líquido inflamable y a líquidos explosivos insensibles. Es el caso de algunas pinturas y de la gasolina.
Existen tres subcategorías, aunque en las etiquetas siempre debe aparecer el número 4: los inflamables a nivel general, sustancias y materiales peligrosos que pueden sufrir un proceso de combustión espontánea al calentarse (por ejemplo, el carbón) y sustancias que se inflaman al contactar con el agua, como el potasio o el sodio.
Las sustancias comburentes, tanto sólidas como líquidas, engloban todas las que pueden favorecer la combustión al entrar en contacto con ciertos materiales, pudiendo originarse un incendio. Los peróxidos orgánicos tienen un tratamiento concreto y límite de carga para no considerarse mercancías muy peligrosas.
Otra de las clases de mercancías peligrosas son las materias tóxicas, aquellas que pueden provocar la muerte o daños severos al entrar en contacto con la piel, al ser inhaladas por las vías respiratorias o al ser ingeridas. Sustancias infecciosas son aquellas que pueden causar una enfermedad a través de una infección, ya sea vírica o bacteriana. Aquí el riesgo para la salud de operarios y conductores es la base de esta clasificación, en ambos casos.
En función del nivel de riesgo en función del contenido, actividad y cantidad o nivel de radiación, se establecen tres categorías de mayor a menor peligro.
Dañan la piel gravemente, pudiendo crear daños mayores, como una corrosión cutánea a gran nivel o incluso mucho más grave. También entran otras que pueden producir envenenamiento o toxicidad grave (úlceras, problemas respiratorios) al ser ingeridas o inhaladas.
Riesgos que no entran en otra categoría, normalmente no tan graves como algunos de los mencionados en la clasificación de las diferentes clases de mercancías peligrosas.
¿Y cómo identificar cada uno de esos grupos de mercancías peligrosas? Estos son los códigos y etiquetas que deben aparecer perfectamente visibles en cada clase de mercancía peligrosa:

Obviamente, este tipo de mercancías deben recibir este tratamiento debido a su carácter especial y su peligrosidad. Por lo que es totalmente obligatorio y puede acarrear sanciones graves si no cumplimos como empresa de transportes de mercancías peligrosas el protocolo que dicta la legislación vigente.