
El router es sin duda uno de los dispositivos más importantes de los equipos informáticos que suele haber en un hogar. Si el PC de sobremesa se estropea es un problema, pero siempre podemos conectarnos a Internet con cualquier otro dispositivo si el router -y por supuesto también el modem– funcionan correctamente.
Configurar un router puede parecer un poco peligroso si no estamos acostumbrados a salsear con este tipo de cosas, pero lo cierto es que basta con saber dónde van los cables y tocar un par de ajustes.
Si te has comprado un router nuevo o necesitar reconfigurar el que ya tienes en casa, puedes tener wifi y acceso a Internet en poco más de 5 minutos siguiendo estas sencillas indicaciones.
Lo primero que tenemos que hacer es acercarnos al modem proporcionado por nuestro proveedor de Internet y conectarlo al router. Si tenemos el modem conectado al PC, tendremos que desconectar el cable ethernet del modem y enchufarlo a la entrada WAN del router. Si el modem no está conectado a ningún dispositivo, necesitaremos un cable ethernet (normalmente suelen incluir uno en la caja del router) para establecer la conexión entre el modem y el router.
El puerto o entrada WAN del router suele estar etiquetado con el nombre de “Internet”. Este puerto es igual que el resto de entradas LAN, pero normalmente suele estar separado del resto. También suele ser de un color diferente, para que podamos identificarlo sin problemas. En la imagen inferior, por ejemplo, el puerto WAN es de color azul.
Por último, conecta el router a la toma de alimentación.
Nota: asegúrate de que el modem sigue conectado a la toma de Internet de la pared mientras realizas todas estas tareas de manipulación de cables.
En el siguiente paso procederemos a conectar el router al PC. Para ello utilizaremos otro cable ethernet, conectándolo en un extremo a uno de los puertos LAN del router, y en el otro, al puerto ethernet del ordenador.
A continuación, dejaremos un par de minutos para que se inicie el router y el modem reconozca el nuevo dispositivo que acabamos de conectar a la red. Acto seguido, abrimos el navegador y cargamos la dirección URL que nos llevará al panel de configuración del router.
La dirección debería venir en las instrucciones o en alguna de las pegatinas que lleva el propio router. Normalmente suele ser http://192.168.0.1 o http://192.168.1.1.
Nota: Si quieres acceder al router desde el móvil, echa un vistazo al post «Cómo acceder a un router desde Android«.
Para poder acceder al panel de configuración el sistema pedirá que nos identifiquemos con el usuario y contraseña administrador del router. Los datos de acceso suelen venir indicados en una pegatina adherida al router. Normalmente suelen ser “admin” o “password”.
Una vez iniciada la sesión correctamente, el router nos guiará a través de un asistente de configuración para realizar todos los ajustes básicos. Si el asistente no se activa de forma automática, seguramente encontraremos algún menú donde poder activarlo llamado “Asistente” o “Configuración rápida”.
A partir de aquí todo es bastante directo: tendremos que poner un nombre al router, elegir el protocolo de seguridad que queremos aplicar y demás. Una vez completado este proceso, el router estará listo para operar a toda máquina.
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