
El comercio electrónico ha supuesto una de las mejores alternativas de emprendimiento digital en los últimos años. También, desde luego, ha sido el paso lógico para las tiendas que ya tenían locales físicos y querían dar el salto a los canales digitales, hoy imprescindibles para generar notoriedad de marca y captar clientes.
Todo comienza, además de la idea, por elegir un buen hosting para ecommerce. Aunque a ciencia cierta pueda afirmarse que no hay muchas diferencias entre elegir un hosting para un sitio web o un hosting para un sitio de comercio electrónico, lo cierto es que algunas características y cualidades técnicas son indispensables en las tiendas online, por lo que algunos consejos pueden ser de utilidad.
Algunas empresas del sector del alojamiento online se han especializado en servidores para el comercio electrónico. Por eso, es posible que cuenten con herramientas para la creación de tiendas online en muy pocos pasos.
Si no fuera el caso, se debe optar por una alternativa donde se ofrezca, al menos, algún CMS conocido y cómodo para instalar la tienda, como es el caso de WooCommerce, que funciona bajo WordPress, o PrestaShop, uno de los más conocidos y que destaca por su filosofía modular.
Lo ideal es que todo vaya creciendo en consonancia con el negocio. Nunca está de más ahorrar, y no se debe apostar por un hosting dedicado si no se va a sacar todo el provecho.
Comenzar por un hosting compartido, económico, sencillo y escalable, y a partir de ahí escoger luego soluciones más robustas -VPS, dedicados, cloud hosting, etcétera- es la manera adecuada de afrontar una migración hacia los canales digitales.
Hablando estrictamente del ámbito técnico, una tienda online requiere ciertas características que no deben ser necesariamente tan importantes para otro tipo de webs.
Entre ellas, se pueden contar:
No solo se debe hablar de cuestiones técnicas, o de comparar especificaciones y en base a ello establecer cuáles precios son más razonables -y cuáles no-. El soporte en español, y hasta del mismo país, es un aspecto indispensable.
Poder solventar cualquier problema con el servicio en cuestión de minutos, sin tener que crear tickets traducidos para ser entendidos, es algo que no tiene precio. Y en el caso de un e-commerce, es una diferencia que se transfiere directamente a las cuentas, ya que se ahorra mucho dinero o, mejor dicho, se puede ganar mucho más cuando todo funciona correctamente dentro del hosting.
Iniciar un sitio web dedicado a la venta de productos, sea propiedad de una tienda con locales físicos o directamente un emprendimiento totalmente digital, ya es en sí misma una gran decisión. Desde luego, elegir el hosting perfecto lleva a la experimentación y a la iteración, ya que cada solución se puede ir adaptando a cada situación, por lo que comenzar es lo más importante. A partir de ahí, comparar especificaciones, precios, características técnicas y el rendimiento obtenido, será suficiente para lograr dar con el servicio adecuado.