No soy una ejecutiva, ni una madre trabajadora fuera de casa. Pero si soy madre, y directora general de mi proyecto, y trabajo en casa tratando de que Experienciar lo disfrute y llegue al máximo de personas posibles, y yo sola, soy todos los departamentos.Y tras años siendo independiente económicamente , no ganar tanto me compensa porque me siento más libre, y trabajo en lo que me apasiona, cosa no muy fácil en los tiempos que corren y la educación que nos han dado.Pero…
Cuando me plantee este tipo de vida era para estar más en lo que me gusta, crear eventos inspiradores y que ayuden a quien se apunta, pero lo que nunca me imaginé es que me metiera en una corriente de autoexigencia tan grande que casi puede conmigo, la misma que en los anteriores trabajos pero elevada a una potencia que se ha convertido en lo mínimo para mi.
Llevar una casa, que aunque tengo ayuda y soy una afortunada, supervisar las cosas.Además hacer todo lo que requiere una empresa, y todo dentro de casa, en una pequeña habitación, supongo que no es lo más sano, pero de momento es lo que me puedo permitir y a la vez me permite ser más flexible en mi vida: ideo, planifico, me comunico con quien colaboro, me reúno, todo desde mi punto base, mi casa. Además asisto a eventos para dar a conocer mi proyecto, y tengo que tener una vida familiar y de pareja y amigos, porque es lo que me da la máxima energía y alegrías.

Pero en mi día a día, tengo que reconocer que ando siempre agotada, y la mitad de las veces el trabajo y las niñas no me dejan energía para nada más. Y en esta rutina de tirar del carro echo también sobre mi, por si no tenía bastante: mis criticas, debería, es que no hago, no he llamado, no me cuido, y muchos más mensajes que realmente no llevan a nada.
Fíjate , a que nivel he llegado de no parar en lo que realmente importa que llevo tiempo queriéndome dar un baño en la bañera y llevo 6 meses que no lo consigo, porque literalmente no me doy tiempo libre… no porque no pueda, sino porque tengo tantos “to do”, haceres pendientes en mi lista inabarcable que no me permito hacer o que me gusta porque lo que yo creo que son mis responsabilidades es lo primero.
Pero la vida y el cuerpo si no paras , te para, y de repente una gastroenteritis tras otra una semana antes y un dolor estomago increíble como el que os he contado en redes sociales, me hace parar toda una semana, y todo funciona, nada se derrumba, se hacen menos cosas, pero no pasa nada, y por falta de energía sólo me dedico a lo importante y urgente, y el resto mi cuerpo manda que puede esperar.
Así te lo contaba en redes sociales desde el Hospital:
LUNES:
Cuando quieres pisar fuerte para hacer las cosas de tu día a día pero tu salud no te deja porque sólo te pide estar tirada boca abajo, es cuando aprecias la experiencia de estar sana, poder hacer e idear cosas.
Llevo desde el martes muy fastidiada, como nunca, y de gastroenteritis a no gastroenteritis pero estar no puedo con mi alma.
Y así con ganas de acostarme en tres sillas ensambladas del hospital a la horizontal te cuento para comportarme, entre ruidos de mi estomago, 8 y 6 de tensión y mas blanca que el yeso.De aquí no me sacan hasta que me digan que tengo.
Y tu que estas sano, aprovecha!salta!ríe!canta!
Pisa fuerte!! y con garbo

