Siempre he sido aficionado al atletismo.
Aunque eso no quiere decir que haya sido corredor. O runner, como se dice ahora. Ni mucho menos:
Lo cierto es que desde siempre me ha gustado ver carreras. De running. Carreras de gente corriendo, no carreras de caballos o de galgos. No es que me disgusten las apuestas, pero nunca he sido muy bueno en eso… Aun así, me encantan los relatos de Hemingway explicando sus quehaceres diarios en torno a estas actividades. Las carreras de caballos, quiero decir.
Empezar a correr desde cero
En cuanto se acerca el buen tiempo, en todas partes empiezan a organizar carreras, maratones y numerosos eventos deportivos donde hay gente corriendo. Lo que más hago es ir a ver a los deportistas. Varios de mis amigos cercanos participan habitualmente, y yo suelo ir a almorzar mientras con los demás compañeros. Eso es lo mejor de todo.
Sea como sea, en contadas ocasiones me he planteado empezar a correr desde cero. Y lo he hecho, quiero decir:
He empezado a entrenar con algunos amigos, incluso lo he incluido entre mis hábitos diarios. Correr unos cuantos kilómetros todos los días, varias veces a la semana. Así durante dos o tres meses, y participar en una de estas carreras que mencionaba.