Fitbit ha conseguido colocarse como una de nuestras marcas preferidas dentro del mundo de los wearables. Su concepción del ejercicio y el cuidado personal como una parte importante de nuestro estilo de vida consigue que sus productos se conviertan en un compañero de vida, capaz incluso de ayudarnos a cambiar rutinas y mejorar nuestros hábitos. Debemos tener fuerza de voluntad, obviamente, Fitbit no hace magia. Pero tanto si estás concienciado para hacer un cambio como si ya mantienes una rutina más o menos buena, este tipo de productos son una muy buena opción de compra. Hoy concretamente te hablamos de la Fitbit Versa Lite, el modelo recortado de la Fitbit Versa que pudimos probar el año pasado y que nos ha vuelto a dejar muy buen sabor de boca.
A continuación, te cuento lo mejor y lo peor de este wearable.
Una de las cosas que enamoran de Fitbit a primera vista es su packaging. No por la estética en sí, si no por su contenido. En este caso, la Fitbit Versa Lite incluye la propia pulsera, el cargador propietario, un pequeño manual y dos correas en tamaños diferentes. En mi caso, ambas correas son del mismo color, pero con tamaño S y L, muy práctico si queremos compartir el wearable o si no queremos confundirnos de talla. Tienes las dos y es un detalle que me parece muy bueno.
El diseño es idéntico al de la anterior generación. Está construida en cuerpo de aluminio anodizado y la correa es de silicona premium. Está disponible en varios colores y ojo porque no solo cambia la correa (que además es intercambiable, por lo que podríamos comprar otras), también la parte de la pantalla la tenemos en varios tonos.
La familia Versa destaca por su comodidad. Quizás si estás acostumbrado al mundo de las smartbands mires con un poco de recelo a aquellos wearables que tratan de imitar a los relojes, pero en este caso es sumamente cómoda tanto para llevar en el día a día como para hacer deporte. Incluso para dormir, si no eres muy tiquismiquis, podrías llevarla puesta, pero en este punto sí es cierto que a mí me ha resultado un poco más molesta y he optado por la Fitbit Inspire HR (de la que os hablo en otro análisis).
El diseño es bastante limpio, muy bonito y con una pantalla cuadrada de bordes redondeados y aspecto aplanado, un único botón en el lateral izquierdo, mientras que en la parte baja están los pines de carga y el sensor de ritmo cardíaco.
La pantalla se ve muy bien tanto en interiores como en interiores, es de color y cuenta con una protección Corning Gorilla Glass para que pueda resistir a golpes y arañazos. Las esferas se pueden personalizar e incluso podemos crear nuestro propio Emoji. Irá cambiando solo en función de la actividad que detecte que estamos haciendo (si estamos sentados le veremos sentado, si tenemos sueño se tomará un café… Muy curioso).
Fitbit ha sabido crear un producto que es el perfecto punto intermedio entre un smartwatch y una smartband.
Pero, no nos engañemos, aunque los wearables se han convertido en un accesorio más de nuestro outfit diario, lo que realmente nos importan son las funciones y posibilidades que pueda darnos.
Y en este sentido, la Fitbit Versa Lite nos da algo muy bueno pero también algo muy regular.
Siempre que escribo un análisis sobre Fitbit me centro bastante en su app. El funcionamiento es exactamente el mismo que en generaciones anteriores, con una interfaz muy intuitiva, muy atractiva y muy completa. Podemos desde monitorizar nuestra actividad física hasta llevar un seguimiento continuo del ritmo cardíaco, comprobar nuestras horas de sueño (y la calidad del mismo), incluso introducir nuestro período menstrual o la cantidad de agua que bebemos.
Además, es especialmente interesante el carácter social de Fitbit. Puedes retar amigos, participar en desafíos contigo mismo o ver tu evolución completa con un histórico muy detallado. ¿Sirve de algo todo esto? Para los que nos falta motivación para ponernos en marcha, ya os digo que sí. Y mucho.
En la review de la Fitbit Versa puedes ver esta app en detalle.
Lo realmente interesante de Fitbit respecto a otros wearables que hemos probado es que nos motiva para mirar tanto el reloj como la app. Suele ocurrir muy a menudo que si la info mostrada en pantalla es completa, nos olvidamos de la app, o al revés. En este caso, se complementan perfectamente y es un punto muy positivo.
Puedes ver recordatorios, recibir notificaciones, medir el ritmo cardíaco continuamente con la tecnología PurePulse, analizar tus fases de sueño, monitorizar tu actividad física, realizar sesiones de respiración guiada, llevar un control de tu ciclo menstrual y tu ovulación, instalar apps (bastante limitado), monitorizar más de 15 modos de ejercicio que puede reconocer automáticamente con SmartTrack y recibir consejos sobre nuestra salud cardiovascular.
Sobre su fiabilidad a la hora de registrar datos no nos podemos quejar, va perfectamente. Donde sí nos deja más descontentos es en la variedad de apps para instalar en el propio reloj (muy, muy reducido) y en la gestión de notificaciones. Utilizándolo con un Huawei P30 Pro, la mayoría de las veces no las hemos recibido o la interacción ha sido muy limitada.
¿Qué perdemos respecto a Fitbit Versa? El precio es más económico, pero a cambio perdemos funciones como registrar los largos en la piscina, no conocer la cantidad de pisos subidos o, lo que yo más he echado de menos, no tener NFC. ¿Se utilizan los pagos móviles desde la pulsera? Si no lo tienes, no. Pero en el momento en que lo empieces a probar verás lo práctico que es. Así que, en mi opinión, la falta de NFC es la mayor carencia de esta Fitbit Versa Lite.
Un punto que sí destaco de forma muy positivo es su resistencia al agua. Podemos sumergirla hasta 50 metros sin ningún miedo, eso sí, en agua dulce. Con el agua salada siempre debemos tener más cuidado.
El emparejamiento de la Fitbit Versa Lite se realiza vía bluetooth y con el smartphone mencionado anteriormente (Huawei P30 Pro), no hemos tenido ningún problema, pero la configuración tardó más de media hora… Ármate de paciencia.
Por último, otro de los puntos que más me ha gustado de la Fitbit Versa Lite durante la prueba ha sido su autonomía (aunque sigue sin gustarnos que se haga uso de cargador propietario, lo cual puede ser un engorro sobre todo si viajamos mucho y tenemos que estar siempre pendientes de llevar el cargador en el bolso o maleta). La batería de esta pulsera durante en torno a 5 días completos, todo un hito en este tipo de dispositivos y el tiempo de carga tampoco es nada exagerado. De 0% a 100% hemos obtenido estos tiempos:
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PROS:
CONTRAS: