Francia está a punto de convertirse en el primer país de la Unión Europea en aplicar un impuesto a corporaciones tecnológicas de la talla de Facebook, Amazon y Google. Entrando en detalles, se trata de una tasa del 3% que se impone a sus ventas totales en Francia. Dicho impuesto se aplica a empresas digitales con ingresos anuales superiores a 750 millones de euros a nivel global y a 25 millones de euros en Francia.
Cómo se mencionó al principio, este proyecto de ley está dirigido a firmas tecnológicas, principalmente a las estadounidenses, con especial énfasis en aquellas relacionadas con marketing digital y publicidad. Sin embargo, la tasa no discrimina, y ciertas compañías chinas, británicas y de la India también se verán afectadas.
Se espera que la nueva tasa recaude 400 millones de euros para el gobierno francés tan solo en el primer año, momento después del cual se podría aumentar. Asimismo, Jessie Gaston, abogada de impuestos, afirma que la tasa se trata más de un símbolo que de una medida apropiada de impuestos en sí, puesto que la cifra a recaudar es insignificante en comparación a los enormes ingresos que tienen estas compañías tecnológicas.
Por otro lado, la medida no ha sido bien recibida en los Estados Unidos, ya que muchas de las compañías afectadas proceden de la nación norteamericana. De hecho, la administración de Donald Trump ya ha comenzado una investigación sobre este proyecto de ley de Francia, lo que podría resultar en una imposición de aranceles a manera de represalia.
Esta medida tomada por Francia se debe al hecho de que las gigantes corporaciones tecnológicas han sido acusadas muy a menudo de encontrar maneras de evadir impuestos. Supuestamente lo consiguen al pagar la mayoría de sus impuestos en países de Europa donde tienen sedes, en vez de en aquellos países donde realizan sus ventas y operaciones.
En este orden de ideas, dichas compañías estarían tomando ventaja de paraísos fiscales como Irlanda y Luxemburgo, donde las tarifas son mucho más bajas en comparación a otros países.
Caso de estudio de Amazon UK – Imagen vía BCC