El phishing es algo cada vez más presente en Internet, donde cada día descubrimos una nueva modalidad de este tipo de estafa. Y es que, el método de ataque cibernético ha existido desde los 1990s. Comenzó cuando un grupo de jóvenes lograron hacerse pasar por administradores de AOL en una sala de chat, robando números de tarjetas de crédito de otros usuarios para asegurarse de siempre tener acceso gratuito a AOL.

Recientemente los expertos han detectado una nueva variante en la que los ciberdelincuentes se hacen pasar por alguien de confianza de la víctima a través del correo electrónico. El objetivo de este tipo de secuestro informático es robar tanto información bancaria, como contraseñas, teléfonos, conversaciones privadas o dinero.
Para llevarlo a cabo, los hackers están organizados y utilizan enlaces maliciosos que los envían vía correo electrónico para que si hacen clic, descarguen un virus o incluso estén entregando sus contraseñas sin darse cuenta.
El formato ha pasado de ser un simple mensajes suplantando a entidades corporativas para anunciar al usuario que ha sido el ganador de un premio, a suplantar la identidad de alguien conocido para la víctima. El objetivo es ganarse la confianza de la víctima y para ello algunas veces puede recurrir a hacerse pasar por el jefe de una compañía, ya que el empleado nunca dudaría de la veracidad de un mensaje de ese tipo.
La cercanía de este tipo de mensajes es precisamente una de las claves de su efectividad, ya que convierte los hace mucho más confiables para el usuario y suelen ser enlaces que a simple vista no parecen maliciosos.