¿Te parecería raro si te dijeran que en 1911, cuando Thomas Edisson creó su bombilla, estas duraban hasta 100 años encendidas, y ahora, con incluso mejores materiales y tecnologías, no llegan ni a las 1500 horas de uso?
Sí, ¿verdad? Pues no es un cuento, ocurre en realidad y la mayoría de la gente lo ignora por completo. ¿La culpable de todo esto? La obsolescencia programada.
Qué es la obsolescencia programada
Definición
La obsolescencia programada consiste en la programación de la vida útil de un determinado producto por parte del fabricante, con el único fin de maximizar las ventas. Sin importar las consecuencias medioambientales ni el gasto excesivo de recursos.
Al final de esta vida útil programada el producto se queda inútil e inservible. Por lo tanto, la única opción del cliente es o repararlo o comprar otro (normalmente de la misma marca).
Las empresas, obviamente, se encargan de que se acabe escogiendo la segunda opción poniendo precios de reparación desorbitados y creando productos cada vez mejores, incitándonos a comprar la nueva versión y deshacernos de la vieja (hola Apple ).

Al final, lo que se consigue es que las personas gasten en exceso y generen residuos adicionales que, de no ser por la obsolescencia programada, podrían estar en casa funcionando en vez de contaminando los pulmones de un niño en un vertedero de un lugar recóndito de África (tampoco me lo invento, ahora mismo está pasando).
¿Qué objetivo tiene la obsolescencia programada?
Volviendo al ejemplo inicial, si un empresario creara una bombilla que durara 100 años al principio se forraría. Todo el mundo le compraría las bombillas a él.
Sin embargo, una vez todo el mundo tuviese la bombilla, el empresario tendría que esperarse 100 años más para volver a tener un negocio rentable. Al final, el empresario se arruinaría y perdería su trabajo pese a tan asombroso invento.
En cambio, si las bombillas se estropearan al cabo de uno o dos años, el empresario podría seguir vendiendo bombillas hasta que sus días se “apagaran”.
Lo que ocurre en realidad: Mediante la modificación del filamento conductor de electricidad que se encuentra en el interior de cada bombilla, las distribuidoras consiguen acortar el tiempo de vida útil de estos aparatos tan necesarios. Estas usan un filamento más fino y menos resistente que el original, que se rompe con mucha más facilidad, propiciando un tiempo de vida final de unas 1000 horas.
Otro ejemplo de obsolescencia programada es el de las impresoras Brother, que salieron al mercado con un microchip que inutilizaba el producto al llegar a cierto número de impresiones realizadas.
Hay muchos más productos con obsolescencia programada, puedes consultarlos aquí.
Tipos de obsolescencia
No solamente existe la obsolescencia programada. Por distintas razones, los bienes materiales también se acaban quedando obsoletos. Algunos tipos de obsolescencia son inherentes al comportamiento humano, mientras que otras son resultado del progreso de nuestra sociedad. Veamos pues cuales son:
Ventajas y desventajas de la obsolescencia programada
Ventajas
Desventajas

Cómo combatir la obsolescencia programada

Todos los productos que lo lleven garantizan que no participan en la obsolescencia programada.
Documental sobre la obsolescencia programada
La realizadora alemana Cosima Dannoritzer estrenó en 2011 el documental “Comprar, tirar, comprar” que puedes ver a continuación. Proporciona una visión más allá de nosotros de lo que comporta este consumo incesable potenciado por las grandes corporativas.
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Ahora que ya sabes qué es la obsolescencia programada, puedes pasar al siguiente nivel. La ingeniería social es otro problema que además perturba nuestra más profunda intimidad…
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