Madrid Río y Matadero Madrid



Este "nuevo curso" quiero poner en práctica un propósito que llevo mucho

tiempo posponiendo: salir más a conocer mi ciudad, Madrid, que cuenta con

espacios fantásticos, rincones maravillosos, lugares llenos de ambiente y un
rico patrimonio con eventos culturales como en pocas ciudades del mundo.

Es un propósito personal que tendrá eco en el blog, de manera que mi

experiencia pueda ser útil a quien viva o visite Madrid.



Y en este propósito no voy a estar sola: Javier lleva tiempo intentando

convencerme para visitar juntos museos, exposiciones...

También mis amigos, como en esta ocasión.

Ha sido mi amiga Elena, del blog Las cosas de Cósima, quien me propuso

pasar la tarde-noche del sábado en Madrid Río y Matadero Madrid que,

aunque os pueda parecer mentira, aún no conocía.







Sabiendo de nuestra pasión común por la fotografía, intuía que esta salida

me iba a gustar pero lo que no imaginaba es que el espacio que visitamos me

haría preguntarme cómo no lo había visitado antes.



Esta orilla del río Manzanares, conocida como Madrid Río, muestra su

aspecto actual desde la rehabilitación a que fue sometida la M-30 y que

concluyó en el año 2011.

Lo que antes era una vía por donde circulaban miles de coches se ha

transformado en un gran corredor verde tras el soterramiento de la M-30,

dotando a la capital española de una infraestructura medioambiental única

a la manera de otras grandes ciudades del mundo.

Treinta kilómetros de espacios verdes que en muchas zonas se complementan

con espacios lúdicos y centros culturales, siendo el Matadero Madrid un

espacio único por arquitectura, entorno y actividades de todo tipo.



A lo largo de la ribera del Manzanares se extienden ahora 30 km. de sendas

para paseos a pie, patines o bicicletas, numerosas pistas para practicar

diversos deportes y cuidadas zonas verdes, todo ello con acceso universal

para disfrute de madrileños y visitantes.



La zona próxima al Matadero Madrid fue la que visitamos en la hora dorada,

buscando esa luz de atardecer tan especial y relajante.

El precioso puente Perrault lucía así de bonito con el sol bajo de fondo.



Y, por supuesto, las piscinas urbanas de chorros en el suelo nos retuvieron

un buen rato disfrutando del frescor del agua, la alegría de los pequeños y

los juegos de luz y reflejos que nos proporcionaron.

















Cuando la luz había desaparecido en el exterior, Elena me hizo de

cicerone en Matadero Madrid.



Un complejo de espacios y edificios surgidos tras la rehabilitación del antiguo

matadero de la capital que ofrece muchísimas actividades culturales y lúdicas.



Ya sólo la estructura de los edificios, su rehabilitación y la decoración de diseño

en estilo industrial, tan acertada para la características arquitéctonicas, son

dignas de más de una visita.



Espacios climatizados con wifi gratuita donde navegar, leer o tomarse un

piscolabis traído de casa.

Me sorprendió que no estuviera más ocupado teniendo en cuenta el calor

que hacía en el exterior.



Salas de exposiciones con nombres acertadísimos como ésta,

"abierto por obras".



La Central de Diseño, di_madrid, expone diseños diversos y originales de

autores españoles.













Nos encantaron los tacos de papel sobre base de madera con el título,

autor y descripción de la obra, así como el taco gigante con pliegos

DIN A3 incluyendo todos los diseñadores y sus obras, para doblar como

programa o dejarlo como poster pues el diseño y la tipografía está muy

cuidado en todo el centro cultural.









Los aseos tienen un estilo industrial muy conseguido, hasta el cartel que los

anuncia resulta sorprendente, salón de cuidados íntimos, y las cortinillas de

hojas creo que les da un toque muy original.





En el exterior una pista de patinaje con espectáculo, llena de ambiente y buen

rollito donde disfrutar mayores y pequeños porque el acceso es libre y para

todos los públicos.













Los maceteros colgantes de tamaño gigante, hechos con sacos de obra

para escombros son ideales, ¿no os parece?



Muchos patinadores ensayando pasos o simplemente deslizándose.



Y acogedoras terrazas donde tomarse alguna bebida refrescante y un refrigerio.



Un lugar que me apena no haber conocido antes, aunque pienso
compensarlo porque se va a convertir en un de mis espacios asiduos.