Punset era una institución, el Carl Sagan español. Abogado, economista y comunicador científico logró acercar la ciencia a todos los españoles
y homenaje a quien a lo largo de toda su vida dedicó su formidable talento y energía a divulgar y compartir ideas y conocimientos, apoyándose en su insaciable curiosidad y su eterno optimismo. pic.twitter.com/23NVhZzENG
— Eduard Punset (@epunset) May 22, 2019
LA RECETA DE LA FELICIDAD DE PUNSET
No mires atrás
Descubre cuál es tu elemento y contrólalo
Aprende a compartir la alegría y el dolor de los demás
Asume que estás en el lugar más diminuto del universo. Un día la humanidad querrá explorarlo todo
La quinta clave aún está por descubrir
Dejó para la historia grandes frases que serán difícilmente olvidadas y que eran auténticas lecciones de vida como «ninguna de tus neuronas sabe quién eres» o «yo he aprendido más de los animales que de los hombres». Lecciones para alcanzar la felicidad. De hecho, Eduard Punset participó junto con Luis Rojas Marcos, Margarita Álvarez, Carlos Chaguaceda y Eduardo Jaúregui, y dejó algunas recetas para alcanzar la felicidad como «no mires atrás» y «aprende a compartir la alegría y el dolor de los demás».
Punset no era científico, ni siquiera divulgador, pero consiguió hacer que la ciencia interesara a muchos y logró poner la ciencia en la televisión y que a una buena parte de los españoles les interesara. Con Redes (Redes 2.0 desde 2008) abordaba en cada programa un tema único, con entrevistas a importantes personajes científicos y debates que hacían interesante algo impensable hasta el momento.
Punset presentó y dirigó durante 18 años el programa Redes de TVE, donde entrevistó a prestigiosos científicos como los cosmólogos Lawrence Krauss, Leonard Susskind y Max Tegmark, los biólogos Richard Dawkins o Lynn Margulis o el etólogo Frans Waal sobre el origen del Universo y la vida, la evolución biológica, la naturaleza humana y animal o el destino del Homo Sapiens, la Tierra y el Cosmos.
Hasta que Punset decidió abandonar. Fue en una entrevista a EL MUNDO en la que anunció que dejaba la divulgación científico tras una época de demasiadas críticas para centrarse sólo en la autoayuda con la creación del gabinete Apoyo Psicológico Online (Apol) donde intentaba «responder a las preguntas de tantísima gente sobre los qué les pasa por dentro».
Su trabajo como comunicador científico y su trayectoria fueron reconocidas con varios premios a lo largo de su vida como el de la Asociación Española de Científicos (2011) o el Jaume I de la Generalitat Valenciana, la Creu de Sant Jordide la Generalitat catalana en 2011 el Premio Ciudad de Alcalá de las Ates y las Letras en 2012.
Descansa en paz.