La apertura de diafragma es uno de los grandes pilares de la fotografía junto a la velocidad de obturación y el ISO, conceptos fundamentales que hay que entender y dominar si queremos sacar todo el partido posible a nuestra cámara. De ellos, sin lugar a dudas, la apertura es la más importante de los tres, simplemente porque afecta a muchas variables diferentes de la imagen. Puede agregar dimensión a tus fotografías al difuminar el fondo y, junto a los otros dos grandes pilares, alterar la exposición de las imágenes haciéndolas más claras u oscuras.
En este artículo, te enseñaremos todo lo que necesitas saber acerca del diafragma en fotografía en un lenguaje claro y sencillo, y una vez que lo entiendas bien serás capaz de crear la mayor parte de fotografías que imagines. ¿Vamos a ello?
¿Qué es la apertura de diafragma?
La apertura de diagrama es básicamente una serie de palas o láminas de metal que forman un «agujero» (apertura) a través del cual entrará más o menos luz en función del diámetro que seleccionemos. Es un concepto fácil de entender si piensas en cómo funcionan tus ojos. A medida que te mueves entre ambientes brillantes y oscuros el iris de tus ojos se expande o se contrae, controlando el tamaño de tu pupila. En fotografía, la «pupila» de tu lente se llama Apertura o Diafragma.
Puedes reducir o aumentar el tamaño de la apertura para permitir que más o menos luz alcance el sensor de tu cámara y, junto a la velocidad y el ISO, conseguir que tus fotografías sean más claras u oscuras. Pero además, el dominio de la apertura no se limita únicamente a esto, añade además ciertos aspectos creativos fundamentales en tus fotografías.