La neuroarquitectura es una rama de la neurociencia, es decir, del campo de estudio del sistema nervioso. Básicamente, la neuroarquitectura tiene como objetivo el análisis y la explicación de la arquitectura y sus efectos en el estado de ánimo del ser humano.
A través del diseño emotivo, establece las pautas para construir edificaciones que mejoren nuestro bienestar y reduzcan nuestros niveles de estrés y ansiedad.
Con el objetivo de que el ser humano se sienta a gusto en los espacios que habita, la neuroarquitectura brinda soluciones a la influencia negativa que podría llegar a tener el diseño arquitectónico en nuestras emociones.
Los arquitectos se han preocupado por construir edificaciones en las que los seres humanos se sientan a gusto desde tiempos inmemorables. Sin embargo, la aparición de la ciencia de la neuroarquitectura como tal es más reciente.
El entorno modifica nuestras emociones e influye en nuestros estados de ánimo. Partiendo de esta base, la neuroarquitectura busca explicar este fenómeno y proporcionar respuestas que sirvan para mejorar el bienestar del ser humano.
Además, este campo de estudio está fuertemente ligado con la arquitectura sostenible ya que nos permite conectarnos con la naturaleza y mejorar, de esta manera, nuestra calidad de vida.
El fin de la neuroarquitectura es que el ser humano se sienta cómodo con el espacio en el que se encuentra y, por lo tanto, logre obtener un estado de relajación óptimo.
La iluminación, los espacios verdes y los colores, junto con otros elementos de diseño arquitectónico, como los ángulos y las formas, sientan las bases para la construcción de espacios que sigan los lineamientos de esta ciencia. ¿De qué manera?