Cada vez es más frecuente escuchar que las empresas han sido víctimas del ransomware, infectando y bloqueando el acceso a diversos dispositivos o archivos, por lo cual los usuarios se han visto obligados a pagar un rescate para recuperar el acceso a su información.
Entre las preocupaciones de seguridad informática de las empresas en Latinoamérica, el primer lugar del podio lo ocuparon los secuestros informáticos, conocidos como ransomware, con un indicador de 57 %, siendo Colombia con el 19 %, el tercer país donde más ocurren este tipo de incidentes.
El ransomware al acecho de su información.
El ransomware es un código malicioso que modifica la información que se encuentra en algún tipo de medio de almacenamiento, ya sea un PC, un servidor, el celular, entre otros; haciendo que, al acceder al sistema, éste solicite un código o contraseña de acceso, los cuales son desconocidos por la víctima.
Para que este ataque cumpla su propósito es necesario que la persona le permita acceder a su dispositivo a los delincuentes informáticos, quienes forjan la situación a través de diferentes mecanismos para que sus víctimas acepten un código malicioso y de este modo secuestren su información.
Durante los últimos años, el ransomware ha afectado al mundo de la seguridad informática, infectando y bloqueando el acceso a diversos dispositivos o archivos. Los usuarios se han visto obligados a pagar un rescate (normalmente en criptomonedas (BitCoin) u otra moneda electrónica ampliamente utilizada) para recuperar el acceso a sus archivos y dispositivos.
Tenemos dentro de los ataques realizados por los delincuentes informáticos existen los ataques masivos, donde no importa quienes son las víctimas, sino la cantidad de usuarios que pueden llegar a afectar. Usualmente utilizan un sistema al que cualquier persona puede acceder; el contenido es de alto interés o intimidatorio y la compensación económica solicitada es baja.
Generalmente por las características, los métodos que suelen utilizarse son el correo y las aplicaciones móviles, ya que allí se concentran una importante cantidad de personas que están dispuestas a acceder a un enlace o descargar alguna información.
Ransomsare crece rápidamente en Latinoamérica.
Las cifras de ransomware han tenido un crecimiento vertiginoso. El número total de usuarios que se vieron enfrentados a este código malicioso en el mundo entre abril de 2016 y marzo de 2017 aumentó un 11,4 % en comparación con el mismo periodo anterior (abril de 2015 a marzo de 2016). Es decir, la cantidad de usuarios atacados en todo el mundo aumentó de 2.315.931 a 2.581.026, de acuerdo al informe presentado en el Informe KSN.
La más reciente edición del ESET Security Report, -informe anual que recoge las respuestas de más de 4.500 ejecutivos, técnicos y gerentes de más de 2.500 empresas de distintos países de América Latina- registró que en lo que va corrido de 2018 una de cada cinco compañías ha sido víctima del secuestro de información, en parte a que: “el ransomware ha venido evolucionando gracias a la rentabilidad que les ofrece a los atacantes”, resaltó el estudio.
De la misma manera, ESET advirtió sobre el GandCrab – código que busca cifrar archivos con distintas extensiones, como pueden ser: MS Office, OpenOffice, PDF, archivos de texto, bases de datos, fotos, música, video, y archivos de imágenes-, que apareció por primera vez este año y se ha instalado en el top cinco de las familias de ransomware más detectadas. En el mundo cinco de los diez países en los que se registra la mayor cantidad de detecciones son latinoamericanos: Perú (45,2 %), México (38 %), Ecuador (17,2 %), Colombia (9,9 %) y Brasil (8,7%).
Pero, ¿cómo podemos prevenir este tipo de ataques?
Medidas de protección:
O4IT: confianza y respaldo en la protección de la información.
O4IT como respuesta a los ataques informáticos de ransomware tiene un portafolio integral en soluciones de Seguridad y Respaldo que no solo son imprescindibles ante la amenaza de la pérdida de datos, sino que también actúa como salvavidas en el caso de que esos archivos importantes para las organizaciones, sean robados, eliminados por error o simplemente extraviados, independientemente de cómo suceda.