Lo malo y lo bueno de llevar casi siempre la cámara encima es que acabas haciendo fotos. Eso que estás en casa de unos amigos y alguien dice: ¿no llevas la cámara?, ¿hacemos unas fotos?.
Y te encuentras improvisando una pequeña sesión de fotos de retrato. Intentando sacar esos pequeños instantes que hay entre pose y pose. 