
Si hay una palabra de moda en los últimos años, es la palabra Smart.
Mucho, mucho y mucho se ha escrito con esta palabra en un sentido adjetivizado. Esto implica que siempre aparece asociada a otras palabras.
En este post se habla de Smart City, Smart Territory y Smart Government. Tres conceptos presentados bajo la adjetivización de la palabra Smart, y claro, hay cambios.
Lo importante de usar la palabra Smart es que la persona cobra relevancia, junto a comportamiento colaborativos y solidarios. Y por eso quiero enfatizar que en este post profundizo en (sin hacer un estudio ni análisis semiótico):
¿Pero y las TIC? Bueno, pues quedan en su rol real. Un instrumento facilitador pero no determinante.
En este post hago reflexiones que conducirán a la idea de que ya no basta con hablar/tener ciudades smart. No se trata de que el concepto esté obsoleto, sino porque el concepto está siendo superado por academicismos, dominado por tecnologías imperantes, y la naturaleza humana y ambiental muestra que debe repensarse la relación con un medio que no controlamos, y debemos comprender mejor que las personas se reconfiguran en formas aún insospechadas. El llamado adjetivo Smart es muy potente, pero el uso acotado tanto práctico como teórico aún de a las personas en un segundo plazo, aunque muchos lo renieguen. Por eso quizás sea mejor hablar de Ciudad Pensada.
El contenido de este post es la versión paralela de la sección Ciudades Digitales: cuando los modelos de innovación son sostenibles aparecida en edición de Mayo del 2016 de la Revista Computerworld de Ecuador (https://issuu.com/ekosnegocios/docs/cw286-smartcities/1?e=3663958/34933213) de la cual fui curador. En el artículo de la revista se incluyen casos y experiencias de Ecuador.
Los temas abordados en este post son:
Smart: de la moda a los retos.
Smart: ¿De qué estamos hablando?
Smart hace necesario un replanteamiento profundo de estrategias y de la propia economía. Al afectar diversos ámbitos de la vida lleva a preguntarnos: ¿las alianzas público-privadas están preparadas? ¿estamos construyendo estrategias adecuadas?, ¿la transformación digital está bien dirigida hacia sectores industriales 4.0?, o ¿existe preparación para el salto hacia modelos Smart?.
El adjetivo Smart.
El adjetivo Smart lleva inmediatamente a pensar en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), en general como tecnologías digitales y computacionales y en particular relativo al uso de internet y tecnologías móviles. Smart no es sinónimo de digitalización, la digitalización es una parte.
SMART es:
El uso de la palabra Smart.
Expresiones como Smart Government, Smart City y Smart Territory son frecuentes y reflejan la preocupación de gobiernos y naciones, empresas privadas, organizaciones y emprendimientos por mejorar la calidad de vida de las personas en sus espacios de convivencia:
Estos conceptos han evolucionado de forma independiente, pero ahora son simbióticos e integrados, por fenómenos entre otros como la convergencia tecnológica, la confusión Smart=TIC=Digital, el abaratamiento de costes y la masificación del acceso a redes y dispositivos de telecomunicaciones, la permeabilidad de las fronteras entre ciudades, países y la poca diferencia perceptiva entre administración central o local, una mayor cultura digital, y una mayor exigencia de servicios de calidad independiente de donde se generan o de quien los provea.
La importancia del tema se refleja en el gran volumen existente de inversiones y de soluciones tecnológicas y organizacionales, y de las grandes posibilidades de negocio que se están dando.
Smart se hace a través de la gente pues sin personas no es ser Smart: no todo es TIC.
Existen varios modelos de Smart City.
Una ciudad SMART hoy y para el futuro.
Smart City es una postura ante las nuevas formas de vida en ciudades que crecen a ritmos acelerados y demandan nuevas formas de entender la gestión de la vida en la ciudad, de vivir en ella, y de trabajar. Involucra un proceso de desarrollo, de sensibilización, de formación y de cambio que permea por igual a ciudadanos, a gestores públicos (o la administración pública), el entorno, las diversas fuentes de energía, y las TIC.
Una Smart City es sostenible e innovadora, accesible, respetuosa, segura, y busca un tipo de desarrollo urbano y equilibrado, a escala humana, de las personas, no de las tecnologías, basado en la calidad de la vida en la urbe, la eficiencia y operación de servicios urbanos, la competitividad, y la satisfacción de necesidades de las generaciones presentes y futuras en temas económicos, sociales, culturales, turísticos, ambientales, educativos, entre otros.
Tendencias y desafíos.
En una Smart City convergen diversas tecnologías: Machine Learning, M2M, Cardboards, IoT, L4G, Fibra Óptica, Realidad Aumentada, BigData, Cloud, Smart Grids, eSim, GPS y Geolocalización, App y móviles, OpenData, OpenSoftware, Deep Learning, Smart Wifi, Drones, eMobility, Balizas, sensores y emisores de señal, sistemas operativos y frameworks de ciudad (Caso de la Ciudad de Barcelona). Estas tecnologías potencian una Smart City o son la base de polos tecnológicos.
Aitor Cubo, Subdirector General de Impulso de la Administración Digital y Servicio al Ciudadano, de la Secretaría de Estado de Administraciones Públicas de España, señala que la ciudad será más inteligente cuanto más feliz haga a los ciudadanos. El reto es alinear esta felicidad con el desarrollo económico, que no suelen estar alineados.
Igualmente acota que la ciudad será Smart cuando sea sostenible, cuando no se vea afectada por la polución, cuando se pueda ir al trabajo o a sitios de ocio por medios de transporte privados y públicos seguros y sin congestión de tráfico, no se genere contaminación electromagnética, no aparezcan ghetos tecnológicos ni socio-económicos, hacinamiento, o sobrepoblación, ni se viole la privacidad de las personas y se provea justicia eficaz. Israel Aragón, Consultor en Gobierno Abierto (Costa Rica) señala como problema la falta de apropiación por parte de los ciudadanos de las tecnologías y las TIC, lo que se extiende a los negocios pero con especial preocupación por las PyMEs, lo cual produce importantes pérdidas en oportunidades de desarrollo.
Ciudades sostenibles, innovadoras, respetuosas, 3.0.
Las Smart City son de las personas (llamada Smart City 3.0) y deben ser fuentes y centros de innovación y de creatividad, sostenibles y respetuosas, que demandan plataformas que integren a todos los actores urbanos. Por eso lo importante es pensar en Smart City como una estrategia socio-técnica integral donde las TIC no son relevantes pero si son la base y el habilitante principal. Ejemplos de innovaciones y estrategias son: corredores de innovación, laboratorios urbanos, sistemas de reconocimiento facial para detección de personas, modelos de madurez en estrategias de despliegue, App turísticas, Smart restaurantes, Smart building, parqueaderos inteligentes, gestión de residuos, gestión vehicular, monitoreo de fugas de agua,sistemas de transparencia y gobierno abierto, soluciones de energía distribuida, sensorización ante catástrofes naturales o humanas, alumbrado inteligente, sensorización de contenedores de residuo, gestión de zonas no-wifi, entre otras.
Jaime Albuja, Director de Promoción de la Exportación y Competitividad de ALADI, recalca sobre las nuevas posibilidades de planificar ciudades nuevas o existentes en temas digitales o en la modernización de sistemas en funcionamiento. Aunque el desafío de una Smart City es no ser una ciudad tecnificada que termina anulando la voluntad y participación de las personas.
No se trata de que todas las gestiones deben realizarse online, ni se trata de que por mantener una gestión eficiente de recursos, se descuide el desarrollo humano, económico, social y cultural. La ciudad como nuevo territorio digital tiene el reto de evitar posibles daños sociales (sexting, grooming, CyberBulling, ciberviolencia, etc.), por eso su despliegue no debe perder de vista la calidad de vida de los ciudadanos y mantener una vía de comunicación ágil y transparente con la entidad de gobierno local.
Otro desafío de una Smart City es la inversión económica, que en algunas ocasiones es alta y en otras baja. En cualquier caso las experiencias muestran que los beneficios en habitabilidad y atracción de inversiones son ventajosos. Este desafío requiere ejecutar acciones encaminadas hacia los objetivos del modelo de Smart City a aplicar, sin caer en una erogación presupuestaria onerosa, y buscando producir servicios más económicos. Se trata de proveer estrategias estructuradas cuyo diseño y despliegue responde a cada una de las situaciones previstas y presupuestos particulares de cada ciudad.
SMART TERRITORY: una nueva forma de vivir.
Smart Territory es un entorno habitable para todos los seres vivos, sus vecinos y el ambiente o entorno. No se refiere solamente a un espacio donde se vive, como en una Smart City, se trata de un entorno sostenible y amistoso preocupado de disminuir o mitigar todo impacto negativo o situación peligrosa que surge inclusive del mejor uso de los recursos y de su compartición. Requiere innovación, conocimiento y conciencia de las personas, con el fin de usar las tecnologías para identificar situaciones peligrosas y mitigar efectos negativos.
Smart Territory repiensa el territorio y explota la posibilidad de compartir recursos.
Tendencias y desafíos.
Smart Territory debe aclarar el sentido de Smart. Mientras en algunos países posiblemente una solución inteligente sea usar sensores y servicios de banda ancha de 100 Mbps con tecnología IoT o wearables, en otros países, inteligencia Smart será vivir en un lago, en una relación innovadora de harmonía con la biósfera y el entorno usando medios provistos por la naturaleza.
La noción de territorio no se limita a lo que hay entre ciudades, que incluye carreteras, pueblos, villas o gobiernos autónomos, sino también lo que ocurre dentro de la ciudad como las comunidades o los barrios. Smart Territory son sistemas complejos que unen ciudades con zonas rurales, municipios, áreas metropolitanas, pueblos, villas, parroquias o enclaves, inclusive parques industriales, tecnológicos y educacionales, con un enfoque holístico, integrador e innovador, y que concientiza a las personas en el uso y explotación de las tecnologías y los recursos territoriales.
En un Smart Territory las tecnologías se usan para situaciones muy diversas. Por ejemplo, en el barrio de una ciudad o entre pueblos, compartir servicios inhalámbricos, seguridad e incluso televisión IPTV, o gestionar transporte multimodal y control de mercancías, sistemas de monitoreo agrícola o uso de recursos naturales compartidos, flujos de población y sus posibilidades de contaminación o de re-ubicación, coordinación de infraestructuras, compartir sistemas y políticas, entre otras posibilidades.
Democracia y responsabilidad ubicua.
Paul Rivera, CEO de RQIntec destaca el reto de que el acceso de los datos al ciudadano y la masificación de Internet con las nuevas tendencias y necesidades tecnológicas deben ser acompañadas de una responsabilidad de uso, es decir, el territorio o ciudad tiene que complementar la entrega del servicio o acceso especifico con una capacitación y conciencia de su uso en la población, lo cual sería algo similar a desarrollar y aplicar planes corporativos de responsabilidad social.
En un Smart Territory, cuando se trata de reducir la brecha digital, el dar acceso a tecnología en zonas rurales no es efectivo sin un despliegue de educación bien articulado, y sin una promoción del beneficio de la tecnología en un territorio (comuna, hacienda, montaña, barrio, etc.) Suele suceder, por ejemplo, que cuando se da acceso a internet en un cibercafé, éste atrae jóvenes los cuales pierden el interés en actividades locales como el cultivo de su tierra. Por esto el desafío es no convertir a la tecnología en un problema social tal vez mas costoso que el despliegue de la misma tecnología.
Un reto de Smart Territory es la democratización de los servicios públicos con el modelo, una conexión-un voto, independiente de donde se viva, de hacer gestión pública por cluster de habitantes, con una administración pública integrada entre el nivel local y el central, compartiendo recursos sin quedar limitado al enfoque de datos abiertos. Esto demanda una red de gestores públicos y ciudadanos interconectados e interoperando mediante plataformas de comunicación y colaboración que permita optimizar estrategias, compartir recursos, y proveer transparencia y monitoreo continuo de los recursos y de su gestión y buen uso. Esto supone un importante avance en materia de cambio del modelo de consumo de servicios de los ciudadanos, ya que estas redes deben enfocarse en el ciudadano, rompiéndose así modelo centrado en el gobierno.
Los desafíos de Smart Territory implican co-diseñar ecosistemas tecnológicos y digitales dentro de ecosistemas ambientales y humanos. Esto requiere fuerte participación gubernamental, abriéndose de esa manera un nuevo espacio de modelos de negocio y de gestión pública.
Smart Territory se considera una extensión del concepto de Smart City pues las ciudades pueden quedar como laboratorio de prueba, pero igualmente el término Smart Territory tiene vida propia.
GOBIERNO ELECTRÓNICO Y SMART GOVERNMENT.
Gobierno Electrónico busca una mejor calidad de vida de los ciudadanos y una mejor experiencia cívica para el ejercicio de derechos y cumplimiento de obligaciones, mediante la aplicación de las TIC al funcionamiento del sector público, para incrementar la eficiencia, la transparencia y la participación ciudadana.
Smart Government es la implementación de procesos y capacidades TIC que permiten a las entidades de un gobierno compartir información y hacerla fluir, lo que permite servicios predictivos o anticipatorios para mejorar la relación del ciudadano con el gobierno, siendo claves la interoperabilidad y la innovación. Gobierno Electrónico es la base de Smart Government.
Mantenimiento y uso inteligente de las TIC actuales y futuras.
Para Carmen Gambín, Coordinadora de Gestión Pública en e-StrategiaPublica, Gobierno Electrónico es una caja de herramientas y por lo mismo debe anticiparse y adaptar tecnologías para, una vez instaladas y omnipresentes se introduzcan prácticas de gestión innovadora orientadas a rendición de cuentas y ahorro del gasto público, transparencia, legitimidad, y fortalecimiento de la democracia.
Las actuales tendencias tecnológicas a considerar son 4:
Hay retos tecnológicos que incluyen otros aspectos tales como: el despliegue de infraestructura TIC, provisión de servicios electrónicos que acerquen al ciudadano al gobierno, dotar a la ciudadanía de acceso a contenidos, tecnología digital y comunicaciones, dar mantenimiento y robustecimiento a sistemas transversales instalados y sistemas legacy, sostenibilidad del modelo de gobierno electrónico, uso equilibrado de software libre y estándares abiertos, garantizar la defensa digital y ciberseguridad, y la seguridad y privacidad computacional y jurídica en la información, datos, y en firma electrónica y en dinero electrónico.
Por un Gobierno Electrónico Smart 4.0.
Hay retos de gobernanza. Carmen Gambin hace hincapié en la riesgosa confusión de ir hacia gobierno abierto, especialmente en la región a excepción de Uruguay y Chile, pensando que se ha superado la etapa de gobierno electrónico. En este mismo sentido se expresa Jaime Albuja, Director de Promoción de la Exportación y Competitividad de ALADI, quien señala se está creyendo que la virtualización de procesos es el fin del gobierno electrónico, olvidando que lo importante es una sociedad de confianza que claramente demanda despliegue de infraestructura y procesos más rápidos y con cero o ningún costo a las empresas y ciudadanos. Israel Aragón, Consultor en Gobierno Abierto, indica que queda mucho aún por desarrollar en la mejora e innovación constante de procesos a partir de la información recopilada por los servicios de gobierno electrónico para sacarle provecho en tiempo real. Aitor Cubo, Subdirector General de Impulso de la Administración Digital y Servicio al Ciudadano, de la Secretaría de Estado de Administraciones Públicas de España, agrega que se debe garantizar el buen gobierno, lo cual requiere la democratización de los servicios y la reducción de la brecha digital que requieren inversiones en educación y formación con contenidos de utilidad.
El desafío es ir a un Gobierno Electrónico Smart 4.0. Se trata de contar con los recursos y la capacidad para dar sostenibilidad a la gobernanza tanto de base tecnológica como a toda la política relativa al manejo y cercanía de los datos y la información a los ciudadanos. Aparecen ahora nuevas necesidades de gestión de los recursos críticos, del soporte inteligente, y de las competencias digitales, y de la gestión social del cambio y la resiliencia ante la tecnología, lo cual demanda: soluciones de consultoría en estratégica innovadora que alineen esfuerzos que parecen dispersos y, de plataformas que gestionen las conversaciones entre los diferentes actores de un gobierno y de las personas. Enfrentar y asumir estos desafíos permite sentar las bases de confianza para conseguir un gobierno con procesos 4.0 y atraer una industria 4.0.
Smart en pocas palabras.
Smart en pocas palabras: retos.
Smart en pocas palabras: Disclosing new worlds.
Smart en pocas palabras: Smart es repensar una gestión disciplinada y creativa.
Smart en cifras.
Smart en Cifras: Gobierno Electrónico y Smart Government / Smart City / Smart Territory.
La realidad ecuatoriana no está lejos de comenzar una nueva era Smart.
Smart en síntesis.
Smart: mercado y negocio que crece hoy y busca estrategias, modelos e innovaciones sostenibles y disruptivas ahora.
El enfoque para abordar las diferentes necesidades o requerimientos de ciudades, territorios, gobiernos o países, es multidisciplinario, con procesos transversales, y modelos innovadores, con el ciudadano como actor protagonista co-creador y co-diseñador del proceso de cambio y escalamiento de acciones.
Se busca una planificación estratégica seria y responsable, entre consultores, clientes y beneficiarios, que plantee caminos a seguir, en cuanto a innovación y a tecnología a desplegar, y priorice acciones que den sostenibilidad al proyecto Smart y continuidad a sus resultados.
Es imprescindible procesos participativos de las personas para construir gobiernos, ciudades y territorios que respondan a las comunidades y al medio ambiente.
Como corolario cabe decir que la palabra Smart seguirá siendo usada como sinónimo de TIC, pero no hay que olvidar que las TIC pueden fallar y no se puede decir a las personas, tu vida en tu ciudad, tu gobierno o tu territorio, debe esperar a que re-iniciemos el sistema.
Por eso, las ciudades deben pensarse y no ser tan Smart.