Hace poco más de una década, si querías un smartphone serio, compraba un Nokia con este sistema operativo. No era Android ni iOS, pero funcionaba, tenía apps y una comunidad bastante activa detrás. Ahora parece cosa del pasado, pero en su momento fue lo más parecido a tener internet en el bolsillo sin gastar una fortuna.
¿Por qué deberías saber de esto? Porque entender dónde vino lo que usas hoy te ayuda a valorar lo que tienes entre manos. Además, si alguna vez heredas un viejo Nokia en una caja, sabrás qué hacer con él. No es broma: algunos coleccionistas todavía buscan estos aparatos.
Te vamos a contar cómo evolucionó este sistema, qué aplicaciones llegaron a tener y por qué, al final, todo cambió tan rápido. Desde actualizaciones del navegador hasta tiendas de apps propias, pasando por móviles que costaban una pasta pero que se vendían como churros.
Un repaso por cómo Nokia mejoró la experiencia de navegación en sus dispositivos más populares, incorporando la capacidad de ejecutar varias tareas simultáneamente. Una actualización que parecía pequeña pero que hacía la diferencia en el día a día.

Aquí verás cómo intentaron crear su propio ecosistema de aplicaciones antes de que Google y Apple dominaran el mercado. Un esfuerzo valiente que llegó tarde, pero que demostró que Nokia entendía hacia dónde iba la industria.

Todo lo que necesitabas instalar en tu Nokia para que no fuera un simple teléfono. Las apps más descargadas que transformaban estos dispositivos en herramientas reales de productividad y entretenimiento.

Te sorprenderá saber que WhatsApp fue una de las aplicaciones más revolucionarias en estos terminales. Por fin podías chatear sin pagar SMS, y eso lo cambió todo en la forma de comunicarse.

Los móviles Nokia empezaron a ofrecer funciones fotográficas que otros teléfonos ni soñaban tener. Esta actualización llevaba las capacidades de cámara a otro nivel, permitiendo capturar panorámicas sin necesidad de apps externas.

Microsoft trajo su servicio de almacenamiento en la nube a estos terminales, anticipando una tendencia que dominaría los móviles modernos. Sincronización y acceso a tus archivos desde cualquier lugar sonaba a ficción hace poco tiempo.

Nokia no dejaba de tirar parches y mejoras a su línea de gama alta, incluso cuando el mercado ya cambiaba de dirección. Un intento de mantener relevantes unos dispositivos que seguían teniendo sus fans.

Poco antes del famoso pacto entre Nokia y Microsoft, la compañía de Redmond ya estaba llevando Office y otros programas a estos móviles. Un acercamiento que parecía natural pero que acabó prefigurando el futuro que nadie quería.

Lo irónico es que todo esto desapareció en un abrir y cerrar de ojos. Un sistema que parecía imbatible se quedó fuera del partido en cuestión de años. Pero mientras duró, les sacó sonrisas a millones de usuarios que solo querían un móvil que funcionara sin complicaciones.