Trucos para trabajar con las curvas en Photoshop

Las curvas son una herramienta muy interesante de Adobe Photoshop porque permiten, con un poco de práctica, tener el control absoluto de los tonos y los contrastes de una imagen.

Una vez abierta la herramienta Curvas de Photoshop, en el menú Imagen/Ajustes/Curvas aparece un cuadro de diálogo, con dos gradaciones tonales que van del negro al blanco, una línea recta a 45º y dos puntos extremos que representan el negro y el blanco puros. ¿Qué significan?

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La gradación horizontal representa los tonos de partida; la vertical los tonos resultantes, y la línea recta, los movimientos que puedess hacer desde el punto de origen al de destino mediante la introducción de puntos en su interior con un simple clic de ratón.

Para entender el funcionamiento y colocar correctamente el primer punto, debes mantener pulsado el botón izquierdo del ratón, y mover ese punto hacia arriba: la imagen se aclarará y la recta se convertirá en una línea curva. ¿Qué ha pasado? Fíjate: en la recta, el punto que originalmente correspondía con el tono gris "A" se ha movido hacia un valor más claro "B". Se ha optado por aclarar aquel tono, arrastrando así el resto de tonos, que se vuelven a calcular según la nueva forma que presenta ahora la curva que representa la imagen.

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Puedes introducir distintos puntos dentro de la curva para cambiar su forma y modificar la distribución de esas tonalidades. Por ejemplo, si deseas incrementar el contraste de una foto, tienes que procurar aumentar la diferencia entre los tonos oscuros y los claros, oscureciendo los primeros y aclarando los segundo. Se hace de la siguiente manera:

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