
¿Estáis preparados para un mega post de animales?
Creo que no es ningún secreto que me encantan los animales. Pasaría toda mi vida con ellos si pudiera. Por ello, cada vez que visito algún lugar que no conozco siempre busco a ver si hay algún zoo o acuario por la zona. Nuestro viaje a los Pirineos no fue una excepción. El Parque Faunístico Lacuniacha es una de las actividades que más recomiendan en el Valle de Tena.
Reconozco que no sabía muy bien lo que iba a ver, y eso hizo que me sorprendiera aún más. Si conocéis Cabárceno (Cantabria), os informo de que este parque es bastante similar salvo por el hecho de que el recorrido no se hace en coche, sino andando. Es una pasada de sitio y es perfecto para ver de cerca animales que, normalmente, no podemos ver, como lobos, linces o renos.




Se trata de un recorrido de senderismo de aproximadamente dos horas (nosotros estuvimos más tiempo porque paramos a comer) en el que puedes pasear por medio de la naturaleza entre los diferentes hábitats de los animales. Los animales viven tranquilamente en su espacio, que es muy amplio aunque esté acotado, y algunos están sueltos como las cabras montesas o algunos cérvidos.
No es un zoo, es un parque. Y no es el típico lugar al que llevas a los niños a tirarle cacahuetes al elefante. Solo hay especies que pueden vivir perfectamente en esas condiciones de temperatura y van completamente a su bola. Muchos de ellos son bastante amigables, como los caballos, pero es preferible que no se acerquen porque la valla está electrificada por razones de seguridad (de SU seguridad, no tanto de la tuya).
Tienen ciervos, gamos, bisontes, renos, jabalíes, lobos, linces, un oso (estaba hivernando), cabras... Y mi favorita: ¡Pepa, la zorra! Manuel me regaló un peluche de ella y soy feliz como una niña pequeña.











Fue una de las actividades más divertidas que hicimos en nuestro viaje y los dos queremos repetir. Además, hicimos una amiguita gatuna que vive por allí y que le faltó poco para venirse con nosotros. Era super cariñosa y acabamos compartiendo nuestra comida con ella. Creo que era lo que ella quería...
Lo mejor de parar a comer fue que el merendero está justo junto a los bisontes. Así que comimos nuestra empanadas con los ronquidos de los bisontes de fondo. Su parcela era de las más grandes del parque, pero estaban dormidos justo al lado de verja que está pegando a las mesas del merendero. Justo al otro lado, teníamos el hábitat de los linces, quienes, por cierto, no le quitaban ojo a la gata (se puede ver en una de las imágenes anteriores).




Fotos hechas por Manuel Laya + iPhone