
Por supuesto. Muchas veces me he imaginado viajando al pasado y poder ver con mis propios ojos cómo vivían en mis padres cuando eran niños y cuando se conocieron, asistir al primer mundial de futbol, a Woodstock, escuchar a Mozart tocar el piano, entrevistar a Dalí, asistir a una clase de Hegel, tomar un cafecito con Marx, entre muchas otras ideas locas. También, no lo negaré, me gustaría retroceder en mi tiempo para modificar algunas cosas que hice o que dije; además, cuando estoy triste, me imagino viajando al futuro viéndome feliz y tranquila viviendo en un mundo como el de Los supersónicos, despreocupándome un poco por el presente y aceptando la trillada frase: “Ya vendrán tiempos mejores”. ¿Es realmente posible viajar en el tiempo? ¿Cuál es la opinión de los científicos acerca del tema?, y ¿cuáles son las evidencias de quienes aseguran que, efectivamente, se han realizado viajes al pasado o al futuro?
De la ciencia ficción a los hechos científicos
En 1895 el escritor británico Herbert George Wells publica La máquina del tiempo, novela que lo llevó a ser considerado, junto con Julio Verne, uno de los precursores de la ciencia ficción, y cómo no hacerlo si describe con gran maestría cómo un científico viaja a través del tiempo al año 802,701 y, en lugar de encontrar a una sociedad superdesarrollada, encuentra un mundo en decadencia y de lucha de clases. En 1960 realizaron la versión cinematográfica y en 2002 hicieron el remake. Esta película está basada en la paradoja de la causa y efecto (que será explicada más adelante).
Aunque en el libro no se hace una descripción clara de la máquina ni de los procesos físicos para poder viajar a través del tiempo, en la película nos muestran el primer referente de un artefacto transportador; sin embargo, éste es tan sólo un ejemplo de las muchas películas que han empleado los viajes en el tiempo como una posibilidad de verdad. En la cinta Volver al futuro, mi más cercano referente, Marty McFly viaja tanto al futuro como al pasado en el fabuloso auto DeLorean y plantea algunas interesantes paradojas que mencionaré más adelante.
Ahora bien, dejando un poco de lado a la ciencia ficción, es necesario repasar brevemente el fundamento científico de la posibilidad de viajar en el tiempo. Albert Einstein desarrolló una teoría denominada Relatividad Especial. “Esta teoría dice que el espacio y el tiempo son realmente aspectos de la misma cosa: del tiempo espacial. Hay un límite de velocidad de 300,000 kilómetros por segundo para cualquier cosa que viaje a través del tiempo espacial, y la luz siempre viaja al límite de velocidad.”[1] También afirma que cuando se alcanza una velocidad más cercana a la velocidad de la luz, el tiempo pasa más lentamente en comparación con los que están a una velocidad menor y se han quedado atrás. Por ejemplo: “Digamos que tenías 15 años de edad cuando abandonaste la Tierra en una nave espacial viajando a aproximadamente el 99.5% de la velocidad de la luz, que es mucho más rápido de lo que podemos lograr hoy en día, y celebraste sólo cinco cumpleaños durante tu viaje espacial. Cuando llegues a casa a los 20 años de edad, encontrarás que todos tus amigos tienen 65 años de edad, están jubilados y disfrutando de sus nietos”.[2]
A partir de esta teoría, científicos han estudiado las distorsiones en el tiempo espacial para ofrecer posibilidades de máquinas de tiempo. Algunos consideran que los llamados “agujeros tubulares” o “de gusano”, podrían ser atajos a través del tiempo espacial. Sin embargo -y aquí viene la desilusión-, los científicos que han afirmado que, según la teoría de la relatividad, sí existe la posibilidad de viajar en el tiempo, coinciden en que no hay forma de retroceder al pasado.
Si un fotón, la partícula elemental que compone la luz, pudiera viajar más rápido que el límite de la velocidad de la luz, entonces viajar al pasado sería posible, lo que significaría vivir eventos cuyas causas pueden ocurrir después del mismo evento; sin embargo, en 2011 un equipo de científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong llegaron al mismo resultado que Albert Einstein al demostrar que un fotón no puede viajar a una velocidad mayor que la de la luz, por lo que la dilatación temporal es imposible[3].
Otro punto de vista es el de Deborah Dultzin, investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, quien afirma que viajar por medio de los agujeros negros es matemáticamente posible pero físicamente imposible. Señala que Einstein habló de la relatividad (espacio-tiempo) con ecuaciones que describen la deformación del espacio para una masa dada en muchas dimensiones, en el caso de los hoyos negros son cuatro y son producidos por la muerte de estrellas masivas, aunque también existen los supermasivos (miles de millones de veces la masa del Sol), ubicados en el centro de cada galaxia. El que está en la Vía Láctea (galaxia en la que se localiza la Tierra) es 10 mil veces la masa de nuestro Sol[4]. Los agujeros negros son una parte del espacio donde nada escapa de la atracción gravitacional, por eso se dice que se “traga todo”, incluso la luz.
Mientras que, los agujeros de gusano o puentes Einstein–Rosen, teóricamente, son un atajo entre dos puntos en el espacio, ya que el viaje entre los dos extremos del agujero, a través de su garganta, tomaría menos tiempo. “Si se viera desde el exterior uno de estos agujeros, uno de sus extremos tendría que ser un agujero negro, sin embargo, todavía se encuentra en el campo teórico, ya que no se ha comprobado su existencia de manera experimental, como sí sucede con los agujeros negros”. Por ahora, estos agujeros están en estudio y pertenecen únicamente al campo teórico como ingredientes para la ciencia ficción[5].
Por lo tanto la ciencia afirma que es imposible viajar al pasado, pero no niega la existencia de posibilidades matemáticas y de formas en el espacio de viajar en el tiempo hacia el futuro. No un DeLorean, no una cabina telefónica, pero sí agujeros negros o gusano. Pero entonces ¿a partir de dónde se podría considerar “el futuro”?
Si bien no existe una respuesta lógica que resuelva todas estas paradojas, y tampoco podemos tener la certeza de que los seres humanos podamos viajar a través del tiempo o entrar en otra dimensión, resulta innegable que todo este tema se resume a infinidad de posibilidades y a innumerables paradojas. Cada quien decide si creer totalmente en las explicaciones científicas o creer en que los viajes en el tiempo son una realidad y quizá, como sociedad, no estemos preparados para comprenderlos y utilizarlos para el bien de la humanidad. Tal vez debiéramos viajar en el tiempo y, con ecuaciones y evidencias en mano, preguntarle al propio Einstein si sigue pensando lo mismo al respecto.