Lana de acero: 3 usos en limpieza y restauración
La lana de acero es perfecta para lijado suave, limpieza delicada y restauración de muebles. Descubre sus 3 principales aplicaciones en bricolaje.
Qué es la lana de acero y para qué sirve

La lana de acero es un estropajo de alta calidad que te permite realizar trabajos delicados en limpieza y restauración de objetos y muebles. Es un material imprescindible en los talleres de restauradores, y te recomendamos tener una madeja lista en tu rincón de bricolaje. Te será de gran ayuda en múltiples labores de mantenimiento y restauración del hogar.
Lijado fino y delicado con lana de acero

El lijado suave es una de las principales utilidades de la lana de acero. Funciona perfectamente tanto en objetos pequeños como en muebles que solo requieran una cuidadosa limpieza sin rayar la superficie.
La lana de acero se fabrica en tres números, desde el 0 hasta el 000, siendo este último el de textura más fina y delicada. El número 000 es ideal para acabados suaves y pulido final.
Puedes ver un ejemplo práctico de uso en la restauración de un especiero antiguo.
Decapado eficaz sin rayar las superficies

Para retirar gel o pintura, la lana de acero es más efectiva que la rasqueta en muchos casos. Trabaja siempre con guantes protectores, ya que el decapante es un ácido corrosivo.
Echa algunas gotas de alcohol en el ovillo para potenciar la acción decapante. Este método es especialmente útil en piezas antiguas, como en la limpieza de un antiguo celemín de grano.
Pulido y lustrado de metales oxidados
Una utilidad que muchos bricolegas desconocen es que la lana de acero es perfecta para lustrar metales deslucidos e incluso con principio de corrosión. Funciona especialmente bien en llanta de bicicletas, cromados y otros elementos metálicos.
Con un poco de paciencia y movimientos circulares, dejarás los metales más opacos brillantes y como nuevos. El esfuerzo merece totalmente la pena en restauraciones de objetos antiguos.