¿Cuántas veces te has sentado a comer un buen pescado o un pollo jugoso y has pensado que algo faltaba? Probablemente no era el plato principal, sino ese pequeño detalle al lado del plato que marca la diferencia entre una comida corriente y una memorable. Eso que muchos dejan para el final pero que, bien hecho, se roba toda la atención.
La verdad es que subestimamos el poder de lo que acompaña. Un buen puré, una ensalada crujiente o unas patatas bien hechas pueden elevar cualquier receta. Por eso merece la pena dedicar tiempo a estos detalles: no son complicados, pero sí exigen atención y, sobre todo, ganas de hacerlo bien.
Aquí te traemos un recorrido por las opciones que funcionan en cualquier mesa: desde clásicos que nunca fallan hasta opciones más creativas para cuando quieras sorprender. Todo lo que necesitas para que lo que va en el plato brille tanto como lo que lo acompaña.
El puré es el acompañamiento más versátil de tu cocina, ese comodín que funciona con casi todo. Aquí verás los trucos para que salga realmente cremoso y sabroso, sin grumos ni decepciones.
Aprende a hacer estas patatas como lo hacen en los bares de barrio, con ajo dorado y un punto de picante que despierte los sentidos. Simple, pero cuando está bien hecha, es imbatible.

Una versión más ligera del alioli tradicional que no por ello pierde su magia. Perfectas para acompañar carnes a la brasa o pescados sin sentir que comes en exceso.
Te sorprenderá lo fácil que es hacer este clásico americano en casa y cuánto mejora cuando no viene de un bote. Crujiente, fresca y con ese punto ácido que necesitaba tu mesa.

Un acompañamiento de verdad, generoso y sabroso, que muchas veces roba el protagonismo al plato principal. Cebolla confitada, patata blanda y ese punto de sal que lo hace adictivo.
Descubre cómo transformar los guisantes en algo que te apetezca de verdad. Con jamón, salen del aburrimiento y se convierten en un acompañamiento que tienes que probar.
Cuando necesitas algo más allá de un acompañamiento, algo que absorba salsas y sea protagonista en su propio derecho. El pan de ajo hecho en casa es otra cosa completamente distinta.

Un giro caribeño a la mesa que funciona mejor de lo que imaginas. Crujientes por fuera, suaves por dentro, y con un sabor que se sale completamente de lo esperado.

Ahora que conoces las opciones, solo te queda elegir cuál acompaña mejor tu siguiente comida. Porque lo cierto es que con cualquiera de estas, tu plato dejará de ser solo correcto para volverse memorable.