Hace poco estaba preparando una pasta en casa de mi abuela y me preguntó por qué ese aroma que llenaba la cocina era tan diferente al de mis recetas en la ciudad. La respuesta estaba en sus macetas de albahaca fresca del balcón. Desde entonces, entiendo que no es lo mismo cocinar con la hierba deshidratada que compramos en el supermercado que con hojas recién cortadas que aún respiran.
Esta planta es mucho más que un simple acompañamiento: es la clave para que tus platos ganen en sabor, color y hasta en ese toque de frescura que no se consigue de otra forma. Si hasta ahora solo la has usado de pasada, te animo a que le des la importancia que merece. Vale la pena aprender a sacarle todo el partido.
Aquí te mostramos desde las técnicas más clásicas para preparar salsas y aceites hasta recetas sorprendentes en las que esta hierba protagoniza cada bocado. También encontrarás cómo conservarla y aprovecharla al máximo en tu cocina de cada día.
El pesto es quizá la forma más icónica de usar esta hierba. Te mostrará la receta base que funciona siempre y que puedes adaptar según lo que tengas en casa.

Un repaso por la técnica para infusionar aceite con este aroma, perfecto para regar tus platos en el último momento y darles ese toque profesional que transforma todo.
La combinación más clásica y por qué funciona tan bien. Descubre cómo los italianos dominan esta pareja de ingredientes como nadie.

Una receta fresca y rotunda que resume todo lo bueno de la cocina mediterránea, donde esta hierba hace su mejor trabajo.

Un pan de la región francesa que incorpora esta hierba en la masa. Te sorprenderá lo bien que se llevan la levadura y los aromas herbáceos.

Las cremas se iluminan con un poco de esta hierba fresca al final. Aquí verás cómo lo verde contrasta y equilibra la suavidad de un puré otoñal.

Una ensalada contundente donde los aromas frescos son igual de importantes que los ingredientes principales para que no caiga pesada.

Todo lo que necesitas saber sobre cómo darle una vuelta de tuerca a una salsa clásica con un toque inesperado y muy sabroso.

Ya ves que hay formas para todos los gustos y todos los platos. La clave está en no tener miedo a experimentar y en elegir siempre que puedas la hierba fresca: marca la diferencia en cada cucharada.