Hay platos que trascienden las modas y las épocas, y este es uno de ellos. Cuando llega el fin de semana y no sabes qué cocinar, cuando tienes invitados a cenar o simplemente cuando apetece algo reconfortante, el bacalao con tomate aparece en la mesa como si nada, como si llevara siglos esperándote. Porque la verdad es que lleva siglos ahí, en la cocina española, sin necesidad de fanfarrias ni pretensiones.
Lo mejor de esta receta es su sencillez engañosa. No necesitas ingredientes raros ni técnicas complicadas, pero el resultado parece sacado de un restaurante de esos que te cobran por el buen gusto. El secreto está en no apresurarse, en dejar que el tomate se haga lentamente, en respetar el pescado. Si lo haces bien, tienes media batalla ganada.
A continuación te mostramos varias versiones de esta receta clásica, desde la más tradicional hasta propuestas con un toque diferente. Verás cómo un mismo plato puede tener muchas caras, y todas ellas deliciosas.
La versión más pura y directa de esta receta tradicional. Aquí encontrarás el método paso a paso para lograr que el pescado quede jugoso y la salsa de tomate perfecta.

Te sorprenderá cómo el skrei, ese bacalao de invierno con una carne más sabrosa, eleva aún más este plato clásico. Una propuesta que aprovecha las mejores capturas de la temporada.

Aquí el pescado lleva un toque diferente: rebozado, crujiente, jugoso por dentro. Una variante que aporta textura sin perder la esencia de la salsa de tomate.

Un repaso por cómo los profesionales de la cocina abordan esta receta. Aprenderás detalles de técnica que marcan la diferencia en el resultado final.

Cuando la cebolla se suma a la fiesta, el plato gana en profundidad y dulzura. Una variante que enriquece sin complicar.

Las aceitunas aportan ese toque salado y ligeramente amargo que contrarresta la dulzura del tomate. Todo lo que necesitas saber sobre esta combinación ganadora.

Una propuesta más elaborada que incorpora almendras a la salsa, dándole cuerpo y una riqueza inesperada. Descubre cómo un ingrediente extra puede transformar un clásico.

La versión riojana trae consigo pimientos y un punto de sofrito que lo hace más contundente. Una receta que enraíza en la tradición regional con carácter propio.

Ahora tienes opciones para elegir. Elige la que más te llame, o mejor aún: prueba varias y descubre cuál es tu favorita. Lo bonito de los clásicos es que cada vez que los cocinas, descubres algo nuevo.