Hay postres que parecen complicadísimos pero que, en realidad, se hacen casi con los ojos cerrados. El cabello de ángel es uno de ellos. Esa melena dorada y crujiente que ves en las vitrinas de las pastelerías tiene un secreto: es más fácil de lo que crees, y además, el resultado es tan vistoso que parece que hayas pasado horas en la cocina cuando apenas has invertido veinte minutos.
Lo bueno de dominar esta técnica es que luego la aplicas a cien recetas diferentes. Tartas, postres individuales, rellenos de hojaldre, capas en bizcochos... una vez que sabes el truco, se abre un mundo de posibilidades. Y créeme, tus invitados alucinarán con el acabado profesional.
Vamos a ver paso a paso cómo lograrlo, desde la masa base hasta ese punto de color y textura perfecta. Hay varias formas de hacerlo, así que te mostramos las opciones más prácticas y los errores que tienes que evitar sí o sí.
Todo lo que necesitas saber sobre la técnica clásica para preparar este decorativo y delicioso elemento de pastelería en tu propia cocina.
