Si hay algo que te haga salivar cuando llega la primavera, son esos tallos tiernos y algo silvestres que aparecen en el mercado a partir de marzo. Los trigueros tienen ese toque un poquito más rústico, más sabor que los espárragos blancos, y se prestan a preparaciones tan variadas que nunca te aburren. Es uno de esos productos que te permite jugar desde lo más sencillo hasta lo más elaborado.
La clave para que salgan bien es no maltratarlos: estos chicos no necesitan mucho para brillar. Un buen punto de cocción, ingredientes que respeten su personalidad y listo. Te lo digo por experiencia: los que peor quedan son los sobrecuecidos, así que ojo con los tiempos. Por cierto, no tires los tallos más duros; pueden irte bien para caldos o purés.
Te traemos un puñado de recetas que van desde las más clásicas hasta algunas con sorpresas. Las hay para cada momento del día y para cada apetencia: las que quieres en cinco minutos, las que presumen de ingredientes nobles, las que caben en una comida de diario. Seguro que encuentras varias que te apetecerá probar esta misma semana.
La receta más tradicional española, esa que las abuelas preparaban sin pensar y que resulta siempre un acierto. Un huevo bien hecho sobre los tallos verdes es de esas combinaciones que funcionan solas.

Aquí verás cómo un buen queso gratinado transforma un acompañamiento en protagonista absoluto. La textura que gana al horno te sorprenderá.

Un plato elegante que parece complicado pero no lo es. Todo lo que necesitas saber sobre cómo presentar estos ingredientes de forma sofisticada en tu mesa.

Cuando quieres subir de nivel sin complicarte la vida. Los langostinos aportan ese toque marino que realza el sabor de todo lo demás, y el huevo lo une todo con naturalidad.

La receta que funciona en cualquier contexto: cena rápida, fiambrera, comida de picnic. Aquí verás cómo sacar el máximo sabor con la técnica justa.
Un plato cremoso donde los tallos verdes dialogan con la tierra de las setas. Te sorprenderá lo bien que quedan juntos si sabes hacer un buen risotto.

Descubre cómo convertir estos tallos en una crema sedosa, perfecta como primer plato o acompañamiento de carnes y pescados. Una forma diferente de aprovecharlos al máximo.

Un repaso por la pasta más ligera y fresca que puedes preparar en primavera. El limón es el aliado perfecto para resaltar su sabor sin apantallar.

Lo bueno de estos tallos es que apenas necesitan que los fuerces: una sartén caliente, un buen aceite y ya están contándote historias. Cada receta que pruebes te abrirá nuevas ideas, así que no tengas miedo de improvisar una vez hayas dominado lo básico.