Si hay algo que define a España en el mundo, es su capacidad de transformar ingredientes sencillos en platos que generan conversación alrededor de la mesa. Una patata, un tomate, un poco de aceite de oliva: con eso y el tiempo justo, se crean recuerdos. Eso es lo que nos distingue, y es lo que hemos llevado en la maleta cada vez que nos hemos ido lejos de casa.
Cocinar español no es complicado, pero sí requiere respeto: respeto por los ingredientes, por los tiempos de cocción, por las tradiciones que nuestras abuelas nos enseñaron con paciencia. Si quieres empezar, olvídate de las recetas complicadas y apuesta por lo clásico: casi siempre funciona.
Aquí te llevaremos desde las tapas más icónicas hasta los postres que hacen que nuestro corazón palpite, pasando por los platos regionales que merecen ser descubiertos y por supuesto, por recetas que puedes copiar en tu cocina hoy mismo.
Un repaso por este clásico andaluz que es mucho más que una sopa fría. Cremoso, intenso y con ese toque de jamón ibérico que lo hace imbatible en los días de calor.
Un viaje por esos pequeños placeres que acompañan la copa y la conversación. Todo lo que necesitas saber sobre los clásicos que no falta en ningún bar de España.

Te sorprenderá lo simple que es hacer una tortilla perfecta sin estar pendiente de la sartén. Aquí verás cómo el horno se convierte en tu mejor aliado.

Un recorrido por esos sabores que enraízan nuestras regiones y que definen quiénes somos en la mesa. Descubre propuestas que van más allá de lo obvio.

Aquí encontrarás ese banco de conocimiento que nos han dejado generaciones de cocineras anónimas. Recetas que merecen ser transmitidas y cocinadas una y otra vez.

Suave, cremoso y perfumado con canela: este dulce de cuchara nos acompaña desde la infancia. Aprende a hacerlo en su versión más auténtica.
Crujiente por fuera, cremoso por dentro: una delicia que cuesta trabajo parar de comer. Descubre por qué es el postre tradicional que nadie olvida.

Si quieres comer bien, mejor que en casa, aquí tienes una selección de los templos gastronómicos que cada cocinero debería visitar al menos una vez.

Y es que al final, cocinar español es también una forma de decir te quiero: a tu gente, a tu tierra, a esos gestos pequeños que nos hacen volver siempre a casa.