Hace poco más de una semana, con ese calor que te deja sin ganas ni de encender el horno, me encontré con una vecina en el mercado comprando tomates maduros a puñados. "Para no cocinar", me dijo con una sonrisa cómplice. Y es que en verano, los gazpachos y las sopas frías se convierten en esos platos que te salvan sin esfuerzo.
Lo bonito de estas recetas es que no necesitas ser una cocinera experimentada. Un batidor, ingredientes frescos y un rato en la nevera es todo lo que precisas. Además, son coletazos perfectos para aprovechar hortalizas que están a punto de pasarse y darles una segunda vida con estilo.
Aquí tienes un recorrido por las mejores formas de prepararlas: desde las versiones clásicas que tu abuela ya hacía hasta propuestas que te van a sorprender por su creatividad y frescura.
Te sorprenderá descubrir cómo los grandes chefs reinventan estas recetas tradicionales. Un recorrido por las versiones más sofisticadas que encontrarás en las mesas de los mejores restaurantes.

Todo lo que necesitas saber sobre las variantes más clásicas y auténticas. Desde el gazpacho cordobés al salmorejo con su toque de jamón, aquí están las bases que nunca fallan.

Aquí verás propuestas creativas para cuando ya hayas hecho la clásica media docena de veces. Nuevas combinaciones de sabores que mantienen la esencia refrescante sin aburrir.

Y así es: cuando llegue ese atardecer caluroso y no te apetezca ni pensar en cocinar, estas opciones estarán ahí esperándote en la nevera, listas para hacer que comer sea un acto de puro placer.