Hay un momento en la vida de cualquier aficionado a la cocina en el que descubre que ese destilado que guardaba en la barra para un gin-tonic ocasional puede ser mucho más que eso. La ginebra es capaz de transformar un plato, de darle personalidad, ese toque que hace que la gente se pregunte qué es lo que falta y qué sobra en lo que acaba de probar.
Lo interesante es que no necesitas ser un bartender profesional para disfrutar de sus posibilidades. Con un poco de curiosidad y ganas de experimentar, puedes incorporarla tanto en cócteles como en platos principales, postres e incluso en conservas. La clave está en entender que los botánicos que la caracterizan —enebro, cilantro, anís, cítricos— son aliados poderosos en tu cocina.
Te proponemos un recorrido por recetas que van desde lo más clásico hasta propuestas más atrevidas. Verás cómo funciona en un salmón marinado, cómo da forma a salsas para carnes, cómo juega con los postres y cómo sigue siendo indispensable en tus cócteles favoritos.
Los clásicos siguen siendo clásicos por algo. Aquí te mostraremos las combinaciones que definen el verdadero carácter de este destilado en la coctelería.

Limón, azúcar, agua con gas y el toque que lo hace irresistible. Un clásico que funciona en cualquier momento del año.

Descubre cómo los berries transforman las bebidas destiladas en propuestas más dulces y visuales, perfectas para sorprender.

Un marinado que juega con lo salado, lo dulce y lo aromático. El resultado es un salmón con capas de sabor que sorprenderá a quien lo pruebe.

Una salsa que contrasta lo botánico del destilado con la suavidad de la miel. Un plato elegante que parece complicado pero es más accesible de lo que crees.

Para los que buscan algo más contundente. Una salsa aromática que abrasa la ternura de este corte italiano y le da profundidad.

Un postre sofisticado donde lo suave del chocolate dialoga con los botánicos en forma de gelatina. La combinación es más armónica de lo que suena.

Aquí el enebro y sus compañeros botánicos se cuelan en un clásico de repostería, elevando un bizcocho simple a algo memorable.

La ginebra merece un lugar en tu despensa, no solo en el bar. Úsala con criterio, respeta sus botánicos y déjate sorprender por lo que puede aportar. Tu cocina te lo agradecerá.