Hay un momento en agosto cuando abres el frutero y encuentras esos regalos morados o verdes, blanditos, que huelen a miel y a tierra mojada. Es difícil no comerse uno directamente, sin pensar, solo porque sí. Pero espera: hay mucho más que puedes hacer con ellos en la cocina.
La razón por la que deberías prestarles atención va más allá del sabor. Son versátiles, aparecen en temporada poco tiempo, y conocer cómo aprovecharlos te abre un montón de posibilidades. Desde lo más dulce hasta lo más inesperado, combina con casi cualquier cosa que se te pase por la cabeza.
Te traemos un recorrido por las mejores formas de cocinarlos: postres que no olvidarás, conservas caseras, recetas saladas que te sorprenderán, y esos detalles que hacen que un plato normal se convierta en algo especial.
Aquí encontrarás las bases: cómo elegirlos, conservarlos, y por qué tienen tanto valor en la cocina tradicional. Es el punto de partida perfecto si quieres exprimir al máximo cada uno que compres.

Un repaso por las mejores ideas dulces para cerrar una comida. Desde tartas clásicas hasta opciones más creativas, todo lo que necesitas para sorprender en la mesa.

Te sorprenderá la versatilidad de esta fruta cuando empieces a experimentar. Aquí verás cómo pasa de acompañar un postre a ser protagonista en un plato de carne o en una ensalada gourmet.

Una receta que combina texturas y sabores de forma casi mágica. La almendra le da ese punto crujiente que contrasta perfectamente con la suavidad de la fruta.

Descubre cómo conservar el sabor del verano en un tarro. Perfecta para el desayuno, para acompañar quesos, o como sorpresa en un regalo casero.

La combinación cremosa del queso con la intensidad dulce de la mermelada casera es un clásico que funciona siempre. Una receta que parece complicada pero que es más fácil de lo que crees.

Aquí entra en juego lo inesperado: la fruta dulce contrastando con sabores salados y umami. Un aperitivo o entrante que deja a todos preguntando cómo lo hiciste.

Una receta de esas que demuestran por qué estos ingredientes son protagonistas en la gastronomía española. La dulzura matiza la riqueza de la carne de forma elegante.
Ya sea que te decantes por algo dulce para después de comer, una mermelada para guardarte el verano en una despensa, o te atrevas con una combinación salada, los tienes todos los caminos abiertos. La temporada es corta, así que no pierdas la oportunidad de jugar con ellos mientras estén en su mejor momento.