¿Cuántas veces has pasado por delante de esa bandeja de magro en la carnicería y no has sabido muy bien qué hacer con ella? Es curioso, porque es una de esas piezas que todos conocemos pero que muchas cocinamos siempre de la misma manera. La verdad es que tiene mucho más potencial del que le damos.
Lo bueno de apostar por este corte es que es magro de verdad (valga la redundancia), así que si cuidas tu alimentación, aquí tienes un aliado perfecto. Además, es económico y rinde mucho en la cocina. El truco está en no pasarse con la cocción: una vez que lo dominas, entiendes por qué aparece en tantas mesas españolas.
Te hemos reunido las mejores formas de cocinarlo, desde lo más clásico y reconfortante hasta propuestas que quizá no habías considerado. Hay para todos los gustos y para todos los días de la semana.
La receta más española y fácil para un martes cualquiera. Aquí verás por qué esta combinación sencilla sigue siendo imbatible.

Te sorprenderá descubrir cómo la acidez del cítrico transforma completamente el sabor de esta carne, dándole un toque elegante y sofisticado.

Un clásico que funciona siempre. Todo lo que necesitas saber sobre cómo dorar la carne al punto justo y hacer que el ajo sea el auténtico protagonista.

Cuando necesitas algo reconfortante que se haga solo en la olla. Un repaso por la técnica del estofado y cómo conseguir que la carne quede tan tierna que se deshaga.

Una forma poco convencional pero muy sabrosa de preparar este corte. Descubre cómo este ingrediente clásico le da una profundidad de sabor insospechada.

Si quieres salirte del guión y sorprender a la familia, aquí tienes una entrada o un entrante que vale la pena. Aprende a transformar la carne en algo completamente diferente.
Un plato que concentra todo lo bueno de la tradición culinaria española. Aquí descubrirás cómo se juntan la carne, la verdura y los sabores de la región.

La versión moderna del pisto de toda la vida, enriquecida con quinoa y carne. Un plato completo que no te deja nada a deber en nutrición ni en sabor.

Como ves, hay mucho más de lo que imaginabas. La próxima vez que pases por la carnicería, echa una mano a esa pieza que tan a menudo pasa desapercibida. Te prometo que no te arrepentirás.