Si hay algo que te transporta a la infancia es sacar una bandeja de merenguitos del horno y ver cómo se desvanecen en la boca. Esos picos de merengue horneados son pura magia: claras de huevo, azúcar y poco más, pero el resultado es tan adictivo que es imposible comer solo uno.
Lo mejor es que una vez dominas la técnica básica, se convierten en tu comodín perfecto. Te permiten aprovechar esas claras que te sobran de otras recetas y, además, son tan versátiles que puedes personalizarlos como quieras. Desde los clásicos hasta versiones con chocolate, frutas o formas divertidas para sorprender a los peques.
Te mostramos desde las recetas más sencillas hasta las creativas, pasando por trucos para que tu merengue quede perfecto a la primera. Porque una vez los pruebas hechos en casa, los de la pastelería te parecerán caros.
La base que toda amiga de la cocina debería dominar. Te sorprenderá lo simple que es y cuántas variaciones se esconden detrás de esta receta clásica.

Aquí verás cómo transformar sin culpa esas claras que guardas en la nevera. Es la solución perfecta cuando haces recetas que solo llevan yemas.

Descubre cómo personalizar tu merengue básico con aromas y colores que lo hacen irresistible. Cada sabor abre un mundo de posibilidades.
Un repaso por la versión más golosa de estos dulces. El chocolate y el merengue son una combinación que pocas rechazan.

Todo lo que necesitas saber para hacer una tarde divertida en la cocina con los niños. Las formas y decoraciones son limitadas solo por la imaginación.

Una guía práctica que te acompaña desde el primer punto del merengue hasta sacar la bandeja del horno. Perfecta si buscas una receta sin complicaciones.

Aquí descubrirás cómo darle a tu merengue formas de flores. El resultado es tan bonito que parecerá que has ido a una pastelería.

Un viaje por la técnica francesa que te enseña a hacer merengues con acabados profesionales. Descubre qué diferencia el merengue francés del resto.

Ahora que ya tienes un mapa completo para hacer estos dulces esponjosos en casa, no te queda otra que meter manos a la obra. Tu nevera te lo agradecerá, y tus amigas pensarán que tienes poderes especiales en la cocina.