Hace poco leí que el hummus es uno de los aperitivos más antiguos del Mediterráneo, y no es para menos. Es esa clase de receta que parece complicada hasta que la haces una vez y te das cuenta de que es casi imposible arruinarla. Además, una vez que tienes la base dominada, las posibilidades se multiplican sin fin.
Lo mejor del hummus casero es que controlas cada ingrediente: la cantidad de ajo, lo cremoso del resultado, el punto de tahín. Nada que ver con esos tarros que llevan conservantes y acaban siendo más pasta que puré. Si además lo haces en casa, ahorras una pasta y siempre tienes algo listo para picar o servir en una comida sorpresa.
Aquí te traemos desde la versión clásica hasta propuestas inesperadas con remolacha, calabaza o aguacate. También verás cómo adaptarlo si tienes Thermomix, y algunas formas creativas de presentarlo más allá del simple plato de dips.
Todo lo que necesitas saber sobre la versión más tradicional y versátil. Aquí encontrarás el método para lograr ese punto cremoso perfecto que lo distingue de otras cremas de legumbres.

Si tienes Thermomix en casa, descubre cómo sacarle el máximo partido para hacer hummus en apenas unos minutos. Un método que agiliza el proceso sin perder calidad.

Una variante que sorprende tanto a la vista como al paladar. Te sorprenderá lo bien que funciona esta legumbre cuando la combinas con el terroso de los garbanzos.

Un repaso por una versión otoñal que trae un toque más suave y ligeramente dulce. Perfecta para los que prefieren sabores menos intensos o para servir en temporada.

Aquí verás cómo el aguacate eleva la cremosidad del hummus a otro nivel, ofreciendo una textura más lujosa y un sabor más delicado que la versión clásica.

Una propuesta que mezcla lo mejor de ambos mundos: la suavidad del hummus con el aroma profundo de las verduras tostadas. Fácil de hacer y sorprendentemente sabrosa.

Una versión que potencia el contenido proteico sin perder cremosidad. Descubre cómo las lentejas aportan un sabor más intenso al resultado final.

Si ya dominas la receta básica, aquí encontrarás una forma elegante de servirlo como tapa o entrante. Pan tostado, hummus cremoso y pimientos dulces que brillan por sí solos.

Lo bonito del hummus es que una vez lo tienes listo, el resto es pura creatividad. Úsalo tal cual, combínalo con otras verduras, sírvelo en tostas o mezcla varias versiones en el mismo plato. Tu cocina y tu nevera son el límite.