¿Cuántas veces has terminado un café a media tarde y has pensado que sería perfecto convertirlo en algo dulce? La realidad es que el café no solo tiene cabida en la taza, sino que es un ingrediente con muchísimo potencial en repostería. Ya sea en postres clásicos o en bebidas refrescantes, este ingrediente aporta una profundidad de sabor que transforma cualquier receta en algo especial.
Lo bonito de cocinar con café es que no necesitas ser una experta repostera para lograrlo. Con un buen grano y las proporciones adecuadas, cualquier preparación gana en carácter. Además, la buena noticia es que combina con casi todo: chocolate, caramelo, vainilla, especias... La clave está en encontrar la dosis justa para que sea un complemento, no el protagonista exagerado.
Te traemos desde postres clásicos hasta bebidas refrescantes, pasando por esos pudines y helados que harán que redescubras lo versátil que puede ser tu ingrediente favorito de la mañana.
Un postre suave y sin complicaciones que hará que descubras lo fácil que es preparar algo elegante en poco tiempo.

La combinación de estos dos sabores intensos da lugar a un bizcocho jugoso que perdura fresco durante días. Aquí verás cómo la técnica de mezcla es fundamental para lograr esa textura que se deshace en la boca.

Un repaso por la bebida más tentadora para esos momentos en los que quieres algo cremoso, frío y lleno de sabor cafeínico.
Todo lo que necesitas saber para lograr un helado sedoso desde tu cocina, con ingredientes básicos y el toque inconfundible del café tostado.

Te sorprenderá lo rápido que puedes tener un postre lista cuando recurres al microondas. Esta versión individual es perfecta para esos días en los que te antoja algo dulce sin esperas.

Las crêpes francesas adquieren un toque sofisticado cuando incorporas el café en la masa. Un desayuno o postre que no deja indiferente a nadie.

Una receta que juega con la temperatura, la cremosidad y los cítricos para crear algo realmente adictivo. Ideal para esos días de calor en los que no quieres dejar de lado tu bebida favorita.

Un recorrido por distintas propuestas para disfrutar del café más allá de la cafetera, aprovechando las temperaturas altas sin renunciar al sabor.

Lo mejor de este tipo de cocina es que una taza de café desaparece en cinco minutos, pero un buen pudín o helado con ese sabor se saborea con calma. Así que la próxima vez que hagas tu café matutino, guarda un poco para la repostería.